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Ciencia y Tecnología

Por qué se celebra hoy el Día del Inventor en la Argentina

Es en honor al creador de un producto que marcó una revolución en el mundo de la escritura

El 29 de septiembre se celebra en la Argentina el Día del Inventor en honor a Ladislao José Biró, creador de la biorme, uno de los más de 30 productos que desarrolló.

Ladislao José Biro nació el 29 de septiembre de 1899 en Budapest, Hungría y en 1940, emigró junto a su hermano y Juan Jorge Meyne a la Argentina. Más adelante también llegaron al país su esposa Elsa Schick y su hija Mariana, quien fundó en 1966 la Escuela del Sol en Colegiales, una entidad que sigue dirigiendo hasta la fecha.

Biró siempre se destacó por su curiosidad. Comenzó a estudiar medicina y se interiorizó en el hipnotismo. Fue soldado hacia finales de la Primera Guerra Mundial y luego se abocó al periodismo. Fue justamente este oficio donde surgió la inspiración que eventualmente derivaría en la creación de la birome.

Quiso encontrar una solución a la falta de tinta y trabas que experimentaban las plumas de aquel entonces, y así fue como comenzó a pensar en una respuesta a esta problemática. Y así pensó en idear un dispostivo que incluyera una pequeña bolita en la punta para que la tinta fluyera de forma contínua.

¿Pero cómo se le ocurrió? Observando los rodillos de la imprenta donde se hacía la revista para la cual trabajaba. Pensó que si el rodillo era capaz de lanzar tinta sin manchar se podía reproducir ese concepto en una esfera pequeña que hiciera algo similiar con una tinta ideada para este propósito que fluyera por la fuerza de la gravedad y se secara instantáneamente al estar en contacto con el papel, según cuenta su hija Mariana en el sitio de la Fundación Biró.

Las imágenes de la patente que registró Biró.

“Patentó el invento original en 1938 en Hungría. Y empezó un proceso largo hasta comercializarlo. Porque el mundo estaba en guerra: las bolillas y la tinta no eran perfectas. Entonces cuando papá quería mostrarlo, antes de entregarlo lo limpiaba un poquito debajo de la mesa”, contó Mariana en una entrevista con Infobae en 2019.

Al año siguiente Biró conoció casualmente, en una playa de Yugoslavia, a quien fuera presidente argentino Agustín P. Justo entre 1932 y 1938, quien se quedó sorprendido con la particular lapicera que usaba el húngaro. Tan impresionado quedó que le dijo que contaría con su apoyo si alguna vez decidía ir a la Argentina.

Al año siguiente, en 1940, junto con su amigo Juan J. Meyne decidió asociarse con financistas que querían fabricar el bolígrafo en Argentina y así fue que hizo sus valijas y decidió instalarse en el país. En Argentina creó su fábrica, optimizó aquel proyecto que ideó unos años antes y lo comenzó a comercializar con el nombre birome, que se forma con las siblas iniciales de Biró y Meyne, su socio. En 1944 Ladislao le vendió la patente a la firma estadounidense Eversharp Faber en 2 millones de dólares.

Mariana Biró y la Biblioteca de la Fundación Biró, que queda en la plaza continua a la Estación Colegiales y frente a la Escuela del Sol.

Mariana Biró y la Biblioteca de la Fundación Biró, que queda en la plaza continua a la Estación Colegiales y frente a la Escuela del Sol.

Otros tantos inventos

Biró era innovador y de espíritu inquieto por naturaleza. Si bien se la birome es su invento más conocido, no fue el único: creó decenas de productos. De hecho, “el primer invento comercialmente exitoso de Biró fue una máquina automática de lavar ropa que funcionaba con la energía producida por una cocina de uso casero, invento que se hizo popular en los años treinta. Al mismo tiempo inventó el cambio automótico para automóviles que vendió a General Motors en Berlín, quienes lo compraron no para fabricarlo, sino para evitar que lo hiciera la competencia”, se menciona en el sitio de la Fundación Biró.

También patentó una cerradura inviolable, un sistema para aumentar la resistencia mecánica de barras de cemento, un termógrafo clínico y un proceso continuo para la producción de resinas fenólicas.

Fue miembro de la Real Academia de Ciencias Naturales y hasta su muerte, el 24 de octubre de 1985, trabajó con la Comisión Nacional de Energía Atómica en la separación de gases para agua pesada.

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