Opinion

JOSÉ NASELLI | ¡Delivery…!

Recurro a Vd. para expresar mi desconcierto y estupefacción cuando tomé conocimiento del Decreto 147 dictado por el Concejal provisoriamente a cargo del DEM, en Villa María, que dispone el cierre total de restaurantes, comedores, elaboración de alimentos y/o comidas para llevar y rotiserías.

Trato de entender que tanto el Sr. Concejal a cargo, como todos los colaboradores que integran su Departamento Ejecutivo, hayan aprobado tal medida.

Pareciera que la misma desconoce la inmensa contradicción lógica y conceptual, entre la obligación de la población en riesgo, de quedarse en su casa, y por la otra, la de esa misma población, que debe comer, para poder vivir.

Me extraña que este grupo de funcionarios, entre los que hay médicos y otros graduados universitarios, IGNOREN que en Villa María hay CIENTOS de hogares habitados por personas de altísimo riesgo, y que gracias a los establecimientos que elaboran comidas, (al margen de las viandas bajo prescripción médica), a través del servicio de “delivery”, pueden subsistir sin necesidad de salir de sus casas, ya sea para comprar comestibles, o bien comidas elaboradas.

Conozco casos de personas en cuarentena forzosa QUE NO ESTÁN EN CONDICIONES FÍSICAS de ponerse a lavar y preparar alimentos y cocinarlos. He leído en un artículo de prensa, que el fundamento de la medida es la imposibilidad de la comuna de controlar la actividad ahora prohibida.

Creo que el simplismo de la solución encontrada por el DEM es realmente patético. Si no hay personal de control suficiente, se debe acudir a formar cuadrillas integradas por multitud de funcionarios bien pagos, (que los hay), e, incluso CONCEJALES Y LEGISLADORES VILLAMARIENSES, (salvo los aquejados de ancianidad), que se pongan los botines, y que salgan a la calle a hacer intervenciones y supervisar la actividad que por decreto se trata de prohibir.

Suprimir la comida elaborada a domicilio, supone EL RIESGO CRIMINAL DE CONDENAR A MUERTE, al grupo etario de algo riesgo, que depende de esos servicios para poder subsistir.

Incluso, creo que la justicia competente, ahora cómodamente recluida en su casa al abrigo de una feria judicial impensada, debería, de oficio, tomar cartas en el asunto, Y CORREGIR (si la autoridad administrativa no lo hace antes), la norma aquí aludida, y dotarla de SENTIDO COMÚN, que, desgraciadamente, resulta ser el menos común de los sentidos. Pido a las autoridades reflexión, comprensión y solidaridad para con los afectados por la prohibición, restableciéndose la posibilidad de acceder a un servicio de comidas elaboradas, con los controles que el caso exige. JOSE B. NASELLI. DNI. 6502614

ESCRIBE: José B. Naselli – ex Tribuno – Vecino

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