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Opinion

MIGUEL ANDREIS | Salvó a un perro con respiración boca a boca

En el Día de los Bomberos Voluntarios… A más de dos décadas de un hecho que hizo historia

Esta era la nota que publicaba La Nación el 24 de Julio de 1998. Sirve en esta jornada, donde se conmemora en todo el país el Día del Bombero Voluntario, rescatar aquel hecho heroico que fue tapa en grandes medios nacionales. El porqué de ensamblar el hecho con los tiempos lo conocerá al final….

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Garófalo y su hija Rosario

Fernando Garófalo, un bombero voluntario y estudiante de veterinaria, logró conjugar ayer su dos máximas pasiones: el amor por los animales y un espíritu solidario sin límites.

Cuando se terminaban de extinguir los últimos focos de un incendio que afectó una gran bicicletería de General Pico, La Pampa, penetró la pared de humo y mediante masaje cardíaco y respiración boca a boca le salvó la vida a uno de los dos perros que se encontraban atrapados en el local.

El martes a la noche, Garófalo estaba en su casa durmiendo. Hasta que a la 1.30 su radio dio la alarma. Se estaba incendiando el local de Jorge Botti, un gran comercio de venta de bicicletas con un anexo de bazar. Garófalo corrió hasta el cuartel. Allí, con otros 10 compañeros, abordó la autobomba con la que tres minutos después llegaron hasta la bicicletería Jorgito de la calle 34, entre 31 y 33. Los vecinos ya habían comenzado a combatir las llamas y los bomberos terminaron de apagar el foco. Cuando estaban haciendo las tareas de ventilación, Jorge, el dueño del local, advirtió que faltaban sus animales. Los perros se quedaban toda la noche para proteger el negocio, pero no habían podido salir. Una perra chiquita, de raza ignota, murió asfixiada, pero Juan, un saludable collie de varios años, todavía tenía pulso cuando los bomberos lo sacaron.

Garófalo no dudó. Le practicó masajes cardíacos para que recuperara el pulso y los combinó con respiración boca a boca hasta que el corazón del perro volvió a latir con normalidad. “Lo sacamos con signos vitales muy bajos y le aplicamos lo que en el cuartel nos enseñaron que se hace con las personas”, contó Garófalo a La Nación. El hombre trabaja en una oficina parlamentaria, estudia en la facultad y por las noches es voluntario en los bomberos de General Pico.

Está orgulloso de su tarea: “Es normal lo que hicimos. He sacado animales en otras ocasiones. Hasta un caballo de carrera. Pero nunca me había tocado un caso así. Cuando aumentó la frecuencia cardíaca le pusimos la máscara con los tubos de aire comprimido que usamos los bomberos y se recuperó”.

A los 20 minutos, Juan ya estaba jugando, con algunos síntomas, con toda su vivacidad.”El dueño está muy contento porque Juan era un perro vagabundo hasta que se pegó a la casa y la protegió como si fuera suya”, destaca Garófalo, algo apurado porque debía seguir atendiendo a las radios que en General Pico le dieron el título de héroe de la jornada.

De aquel curioso y significativo rescate pasaron 22 años. Hoy podemos contar que Fernando Garófalo se recibió de veterinario, sigue siendo profesor en la Universidad de General Pico, pero además hace unos 10 años que se radicó en Villa María, se casó con Nadia, una psicóloga y es padre de Rosario… Una historia con final feliz, para Juan, un viejo Collie que se lo quiso comer el fuego y el arrojo  de  alguien que se convirtió en un conocido especialista en porcinos. También profesor del INESCER…

 

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