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Opinion

MIGUEL ANDREIS | Cuarentena ¿¡Parte de un proyecto para un nuevo país?

Escribe: Miguel Andreis

Conciliar lo real, de lo que nos está sucediendo como país, con un proyecto, por el momento oculto en el sótano, se torna en una compleja disquisición. Mientras nos encierran bajo el sofisma de defendernos de la inexorable muerte que galopa con la pandemia, el temor, la ansiedad y el espanto, duermen en la misma almohada de la ciudadanía. Pocas veces se ha visto una campaña, desde un gobierno, tan efectiva como la que nos atraviesa. Hay pánico. No hace falta que venga ningún carcelero a cerrarnos las puertas. Lo hacemos gustosamente solos. Obvio, hay excepciones.

El coronavirus fue una de las tramas mejor logradas en el orden mundial, claro que extremadamente perversa. En unos con mayor éxito que en otros. El COVID 19 existe, es concreto. Y mata. No obstante, cada gobernante planificó a su manera, dependiendo del proyecto que establecieron para la salida de la misma. Aquí, en Argentina parecería que se ha transformado en una peste que indefectiblemente nos llevaría a la muerte.  Afortunadamente el número de fallecidos es mucho más bajo de aquellas cifras que nos prometieron cuando hacían fosas comunes para reforzarnos el espanto.

No se puede contraponer las muertes ciertas, lamentables, en casos inevitables.

 

Casi como si nos imagináramos un cuadrilátero, bien al frente del ciudadano común nos sientan en el banquito, a unos bichitos horrendos, mucho más inquietos que letales. El tema es preguntarnos, si es que nos animamos a pedir un salvoconducto a la existencia hasta hace poco cotidiana, sin que el otro conciudadano no tome como enemigos. Salir a la vereda puede ser motivo de pasarla entre rejas, una multa y un escrache público. Una estrategia fantásticamente lograda. Si lo que buscaban era amedrentarnos con la exacerbación.  Lo lograron.

En el medio naufragan los interrogantes. No son -o somos pocos- los que suponemos que detrás de esta cortina de ambientación, comienzan a moverse otros actores. Nunca, por lo menos para quien rubrica, recuerdo, tanto silencio auto generado en la sociedad argentina.

Un estigma a llevar por vida

La cuarentena. que nos marcará de por vida, como un hecho inédito, y que sería fantástico que quedara solamente por eso, fue dictada por el Gobierno nacional a la cero hora del viernes 20 de marzo. Se estableció un “asilamiento social, preventivo y obligatorio”. Desde entonces Argentina y, seguramente otras partes del mundo, no fue la misma. Se la definió como una medida sanitaria imprescindible para darle lucha a la pandemia. Lo que nos decían, seguramente fuese así, la idea era aplanar la curva de contagios para no sobrecargar el sistema de salud. Por el momento no existe una vacuna ni un tratamiento efectivo. El Covid 19 tiene enorme morbilidad -movimiento- y baja letalidad. Alguien preguntará sobre la cantidad de muertos que existen en otros países. Tal vez, antes de pronunciarse en cuanto a las cifras, sería imperioso, tener una estadística que nos indicara la cantidad de fallecidos en años anteriores, por enfermedades de distintos tipos.

Lo que no podemos obviar es que el país, económicamente está detonado. Lo que nos lleva a suponer que cuando la cuarentena deje el paso a ver lo que ha quedado bajo la colcha, de lo que nos quisieron ocultar, la sorpresa puede ser aún más desesperante. Quizás que lo que debamos afrontar sea mucho peor.  Las estructuras del poder ya no serán iguales. Ni los paradigmas culturales, ni el saber cuánto tiempo llevará acercarnos al cruel estado de hace tres meses, y al que vamos a extrañar.

 Además de ocultarnos a los ciudadanos, esta ínfima síntesis de hechos ¿No nos advierte sobre un proyecto desconocido?… Lo que pasó

  • Las Cámaras de diputados y senadores no funcionan desde entonces. Una vergüenza total. Todo pasó por las manos del Ejecutivo.
  • -El poder Judicial, ante este avance quedó como un apéndice del Gobierno. Y desde lo político se lo comenzó a manipular. También el Judicial optó por el silencio. De esta manera y sin una sociedad que participara, absolutamente en nada, quienes gobiernan dieron señales de que ahora sí, iban por la suma del Poder Público. Y, lo están logrando. Zaffaroni es uno de los ideólogos de mayor peso para una reforma a la Justicia.
  • -Quedamos en la puerta de un default con lo que ello significa para la economía del país. Los analistas se extrañan ya que con 500 millones de dólares se evitaba ingresar en ese marco. La Provincia de Buenos Aires, adoptó el mismo posicionamiento. ¿Qué es lo que se está buscando?
  • Casi no quedan presos de aquellos que tuvieron relevantes cargos políticos y fueron llevados a la Justicia por casos de corrupción. Políticos corruptos que quisieron y lo lograron, que, en la vertiente del pensamiento popular, aparecieran como víctimas. Como estábamos encerrados y la prensa en general no fue ajena a la formación de un pensamiento de pavura, ayudó a que todos adhiriéramos al encierro (nuestro) porque peor que la muerte no hay nada. En nuestra ciudad, Villa María, no teníamos muertos, por suerte, y bajo el nivel de contagios, pero igualmente debíamos preocuparnos nada más que por el Covid 19.
  • -Se liberaron otros presos, los comunes, con certeza no se sabe cuántos y lo atenuaron indicando que se les daba una prisión domiciliaria. ¿Alguien puede creer seriamente que con esta justicia se los volverá a encerrar? Quien estaba encerrada y lo sigue estando, es la ciudadanía y la impunidad sonaba a burla.

 

  • Estas “nimiedades” de una corrupción no tan lejana, que le pone un sticker a la memoria de los argentinos, encontró disímiles vertientes.  CFK; Máximo y Florencia, lo más probable que pasen la etapa de su juzgamiento, jugando al carnaval. La Oficina Anticorrupción no se presentará como querellantes en el caso de la Hotelería: Hotesur, Los Sauces y otras empresas a nombres de la familia. La O.A, dice no tener gente para investigar y sostener las acusaciones. Más grosero que eso no será simple de lograr. Como el pueblo sigue encerrado, las operaciones del poder salen perfectas.

 

  • La “maquinita” de hacer dinero, al que reparten indiscriminadamente, es tan solo un calmante de ansiedad y el poder emparchar por unos días la impostergable necesidad de alimentarse. No se piensa ni se razona sobre lo que vendrá después. La hiperinflación no será más dolorosa que una uña encarnada. Pero como estamos encerrados y preocupados por el Covid 19… cuestionar esta sucesión de causalidades, dirán que se apuesta a la muerte.

 

  • El dólar trepó de manera explosiva, 138 pesos y apunta para más. Esta disparada, seguramente y que por mucho menos, podía costarle la cabeza a cualquier gobierno. Por fortuna y por el momento, se continúa con el marco constitucional.
  • Un martes 13?
  • Alberto Fernández, el presidente, expone que seguirá con estas medidas hasta el 24 de mayo. Miles de negocios de todos los rubros que no volverán a abrir sus puertas. Cientos de miles de nuevos desocupados… Cuando queramos ver la ineludible realidad, posiblemente sea demasiado tarde. No todos están encerrados y silenciosos. Algunos hablan y amedrentan. Planifican. Nosotros, ciudadanos de a píe, el terror nos ha paralizado. Y daría la impresión que este estado de ánimo, con el que convivimos, no tiene fecha de vencimiento. Lo suficiente para que en pleno jueves nos encontremos con un martes 13…

Fuente: elregionalvm.com.ar

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