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Opinion

MIGUEL ANDREIS| ¿¡Alcanza con movilizaciones multitudinarias!?

El populismo argentino, uno de los más viejos en el mundo

Esta semana, un querido amigo, Julio Benítez, como siempre me envía interesantes videos que tienen relación directa con la historia no solo nacional. En este caso se trata de unos actos políticos que se vivieron en nuestro país hace. Quizás, desde mi perspectiva, tal corto fílmico nos expone rituales y pensamientos de la Argentina entre la que fue hace 80 años y la actual que observábamos por la pantalla chica. Una síntesis interesante de hechos de apenas tres o cuatro minutos que se ofrecía en los cinematógrafos de entonces, en los intervalos. Allí aparecía “Sucesos Argentinos”. (Lo puede ver en AV-2375 N° 245″ en YouTube).


Pinta de cuerpo entero que continuamos cambiando algunos matices de nuestra cultura, pero la esencia medular permanece intacta. El o los “Populismos”, encontraron en nuestro país, desde siempre, tierra fértil. Los mismos son mucho más viejos que las propias urnas y también que las democracias. Se varió la metodología, nunca el objetivo de dominación…
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Al final ¿cómo definimos al 12 de Octubre?
Este 12 de octubre, que ya no se le dice más Día de la Raza, (impuesto por Hipólito Yrigoyen en 1917), sino que se lo señala con otras definiciones que apenas dos décadas atrás no existían, como lo es “El Día del Respeto a la Diversidad Cultural”, según Decreto publicado el 3 de noviembre de 2010, firmado por Cristina Fernández de Kirchner; claro que se dan otras denominaciones. Aluden a tratados y declaraciones de derechos humanos, a la diversidad étnica y cultural de todos los pueblos. El (INADI) presentó una propuesta por el cual se proponía cambiar la denominación de esa fecha por “Día de la Diversidad Cultural Americana”. Allí se promueve otra grieta, ya que un sector considera que la división de la humanidad en razas, carece de validez y solo favorece reivindicaciones racistas. Lo cierto es que cuando el científico navegante genovés, Cristóbal Colón pisó tierra firme en 1492, el continente ya estaba habitado, por lo pronto no descubrió nada. En todo caso, con una visión cristiana, imperialista y occidental, comenzaron a someter con la espada y la cruz, el genocidio de los pueblos originarios fue una cuestión de tiempo. Desde entonces Colón se encuentra, con o sin razón, en la vidriera de los más perversos y dañinos que nos condenaron a ser como somos ¿?

Un nuevo banderazo
El reciente 12 de Octubre el debate no se instaló de cómo definir un día que históricamente es emblemático desde hace años. La historia ya no es igual. En nuestro país, casi sin tutoría organizativa, se aprovechó para salir a reclamar contra el gobierno de Alberto Fernández. Razones no faltan. Argentina atraviesa uno de los peores momentos desde su fundación. Volver a 1810, sería como repetir sobre la validez del Día de la Raza.
Las plazas de casi todo el país, de las capitales provinciales y también de las ciudades como la nuestra, las banderas celestes y blancas, se transformaron en una ola bicolor a lo largo y ancho de Argentina. Los eslóganes se multiplicaban: por recobrar la República, en contra de la corrupción, por la independencia de la Justicia… Si algo no nos faltan son los argumentos para frenar una escalada que como jamás, nos está llevando a un abismo de incierta salida. Esta sería la cuarto o quinta movilización, desde que asumió el actual mandatario. Claro que los huevazos lingüísticos tenían varios destinatarios, con mayor vehemencia apuntaban a la ex Presidente, ahora Vice, a quien se la acusa con mayor énfasis de estar escapándole a los barrotes mientras lanza al pueblo a una muy posible confrontación de violencia desconocida. El tiempo lo dirá. Lo cierto es que el número de argentinos que salió a la calle, si bien en forma pacífica, pero que hacen oír sus voces, se va solidificando y haciéndola más exponencial. Claro que, si bien eso no deja de ser una señal de alerta, de advertencia, tampoco se puede estar seguro que para una nueva contienda electoral, no se vuelvan a repetir los mismos resultados. Lo de gobierno anterior, Mauricio Macri, fue una excepción que cumpliera su mandato constitucional, en esta parábola de democracia. Macri quiso usar la misma receta, solo que olvidó las premisas básicas del populismo. Ser populista. Los prismas ideológicos no aportan demasiado.
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En el fondo, parece gustarnos el “populismo”
Ahora vale preguntarse, ¿esto es nuevo en Argentina? ¿Somos una sociedad con conciencia y responsabilidad cívica? ¿Comprendemos lo que es la democracia? Volvemos y nos sentamos unos minutos frente a aquel “Sucesos Argentinos. Observaremos conductas concretas al accionar que tenemos frente al poder. En las escenas aparece, casi como un conductor heroico, épico, intrépido, valiente, al Presidente Pedro Pablo Ramírez, un militar dictador que ejerció el máximo cargo de la Nación Argentina entre 1943 y 1944, durante la llamada Revolución del 43. Que no era otra cosa que la conjunción de civiles y uniformados. Bien, en uno de sus viajes al interior del país, concretamente Rosario, es increíble el desborde multitudinario y desaforado de la gente, por verlo, acariciarlo, vitorearlo, claro que eso no es todo, en una parte de su alocución, Ramírez, el golpista, habla de la importancia de la democracia y defender los valores constitucionales. El muy hipócrita estaba en ese cargo no solo desconociendo la Constitución y la democracia, sino violándola. Igualmente, el pueblo lo vivaba enfervorizado. Casi con una perspectiva religiosa. Otros que llegaron por la “voluntad popular”, no fueron distintos, solo que usaron las urnas en lugar de las armas. Estas abstracciones, nos permiten suponer que antes, eran o éramos tan igual de ingenuos o bobos, como a lo largo de la historia. O en la actualidad.
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Solo varía la metodología…
Y aquí inserto un escrito que me envía Julio Benítez, “a Ramírez lo conocí cuando yo tenía 8 años y fuimos con mi papá a buscar a mi mamá y mis hermanos muy pequeños, que fueron sobrevivientes del terremoto de San Juan del 15 de enero de 1944. (como hay algunos que confunden, nada que ver con el de Caucete que fue en 1977). Mejor dicho, ya estábamos en el tren que arrancaba, volviendo toda la familia y este hombre con varios milicos más, no sé si estaría allí Perón, estaban todos repartiendo aquellos billetes grandotes de diez pesos rojos entre la multitud. Como se amontonaban, por ahí alguno lograba dos, otro nada, se lo habían quitado al vuelo, un despelote que nunca me olvidaré”.
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En una u otra vertiente ideológica
Ese video puede servir para indicar que, si algo se ha cambiado, puede ser las técnicas del sometimiento que baja del poder. Ramírez, como tantos más, llegaron con el respaldo de las armas de un ejército dispuestos a poner a sus hombres como los resultantes de la defensa moral de la Nación, acompañado por sectores de la civilidad, también auto adjudicándose dichos valores. El populismo como la “doctrina” que, salvo excepciones más hizo uso del Sillón de Rivadavia.
Desde hace tiempo- las corporaciones comprendieron que no era necesario tener ejércitos si igualmente se puede dominar al pueblo, con otros métodos muchos más económicos y menos peligrosos (para ellos). En esas corporaciones habitan todos los prismas ideológicos. No todos los proyectos.
Largo proceso es lo que nos espera. Este sistema que puede navegar en aguas capitalistas o seudo socialistas con la misma “eficacia”, tiene un exponencial poder camaleónico de adaptación. Si los argentinos no comprendemos que el objetivo más relevante que tenemos por adelante es tratar de consolidar el sentido republicano, y las divisiones de poderes, quizás que ese amague de cambio sirva solamente como un antídoto, no infalible. De lo contrario el populismo nos continuará ganando la pulseada. Amontonar gente en las calles, suele ser bueno para dejar mensajes, no para ir en la búsqueda de un poder que ya nos hizo sucumbir.
De lograr ese objetivo esencial, estaría bueno saber cómo entonces se definirá al 12 de Octubre, ¿Día de la Raza o al de Choque de culturas?
Para cierre, solo un hecho que nos define. El dictador Ramírez, a los 9 meses de la revolución y luego de un pueblo enfervorizado con su presencia, el 9 de marzo de 1944, fue echado de su cargo. Nadie, absolutamente nadie salió a defenderlo. Pasó rápidamente al olvido. Posteriormente aparecerían Farrell, Rawson, Perón, etc.

Escribe: Miguel Andreis

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