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Opinion

MIGUEL ANDREIS | A los integrantes del COE…¿Cómo se revierte la agonía comercial al Centro?

Escribe: Miguel Andreis

 El 12 de marzo de 2020, y no el 20, como ha quedado reflejado en los medios del país, el Ejecutivo nacional, a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) declaraba la “cuarentena” en toda la Argentina. El DNU de fecha 12 indicaba que la medida era por un año. Pero nunca se dijo hasta que apareció posteriormente en el Boletín Oficial de La Nación; Siete días después, en otro DNU, se dictaminó el encierro y el aislamiento obligatorio de toda la ciudadanía en el territorio nacional por dos semanas. En primer lugar, nunca nadie del gobierno explicó el por qué se esperó 7 días para exponer una nueva fecha. ¿Por qué se ocultó tal medida?  Algo inesperado nos atropellaba, palabras que se multiplicaban del mismo modo que los temores a un virus desconocido en el mundo. Encierro y un miedo incontrolable a un bichito invisible. Desasosiego y turbación acompañando a la impotencia. Aprendimos o lo intentamos al menos, saber qué era el COVID 19. Otra palabra que nos sorprendió fue: COE (Centro de Operaciones de Emergencia). De golpe asimilamos que, de ahí en más, nuestras vidas ya no serían lo mismo. Tales entes, que no sabíamos cómo y quién o quiénes los habían conformados, pasaron a ser los rectores de nuestra existencia. De nuestras costumbres y conductas.  Con poderes casi de la de un Estado de Sitio.

En el medio, una constante de insuflar miedo. Siempre miedo.  Tenían y tienen la potestad de los municipios, los gobiernos provinciales y hasta el mismo Presidente. El indiscriminado aval de la Justicia. Nuestras vidas perdieron el status de ser parte de una democracia. “Violar” algunas de las normativas por ellos descriptas, los “Coenses”, podía significar, horas en detención o multas, en casos de altos valores. Te convertían en un delincuente que operabas en contra de la salud pública. El ir en la búsqueda de algo, nos hacía sentir forajidos, sin haber cometido delito alguno. Así, condenándonos al silencio, nos quitaron el marco constitucional de ciudadanos.  Todo era reprimir. Prohibir.  Daba la impresión de estar viviendo oscuras épocas de los hombres de verde. Siempre bajo la consigna de cuidar la vida de la población.

Siempre en nombre del miedo…

 Que el Coronavirus es mortal, eso no se discute, pero la exacerbación de su letalidad tampoco. Sin embargo, se nos llegó a mostrar fosas comunes para 2000 personas y hasta se hizo alarde por la prevención que nos brindaban.  Y el miedo se convirtió en pánico, desde el encierro, más una economía que agonizaba. Lo concreto, es que hicieron detonar desde los bolsillos hasta la psiquis de los argentinos. Todo se circunscribía en una definición falaz. ¡¡Muerte o economía!! Bajo dicho paradigma accionaron. Y justo es reconocer que gran parte de la población apoyaba tal disquisición.

En lo aquí expuesto, no se juzga la intencionalidad de los citados responsables, sino las cambiantes medidas con las que nos sorprendían y dejaron en claro sus improvisaciones.  Siempre el temor a la muerte como un prefijo de la verdad revelada.

Aquí nos detenemos en un punto.

 Los comercios, industrias, negocios y cualquier emprendimiento se fueron desmoronando uno a uno. Gente en la calle sabiendo que se quedaba sin su fuente de sustento. Pymes destrozadas.

Las recaudaciones se achicaban día a día. Ya no alcanzaba para pagar alquileres y sueldos. Los servicios -aunque dijeron al principio que darían meses para las nuevas facturas-, todos, gas, energía, agua y cloacas, Municipalidad, continuaron enviando las “boletas”.

Llevando el centro a la agonía…

Hasta se llegó en un momento, por decisión del COE, a cerrar las calles del centro para que pasaran las ambulancias. Pusieron vallas. Justificaban tal determinación porque necesitaban agilizar el andar de las unidades de emergencia trasladando a portadores de Coronavirus”. Ignoro si se dio alguna situación de este tipo. ¿¡¡Si por lo menos hubo una…!? tal determinación se estableció como puñaladas económicas que se les pegaba a los comercios céntricos. La anemia fue imparable. Hoy sigue con una anemia peligrosa. Y como si eso fuera poco, cambiaron el horario de atención. Lo hicieron en dos oportunidades. En cualquiera de ellas. no se tuvo en cuenta que estaban en contramano de una cultura de más de cien años: el itinerario desdoblado. En la actualidad la apertura es de 9 a 18 hs. En el medio quedan unas tres horas – de siesta- donde el casco céntrico se vuelve fantasmal. No ocurrió ni ocurre lo mismo en los barrios donde no pocos aplicaron los viejos horarios. Bastará pasar por calles fuera de los bulevares, como la Mendoza; la Sarmiento, Buenos Aires y la misma ruta pesada, etc., en tales espacios, el movimiento es absolutamente distinto. Mayor. Más numeroso.

¿Y si se vuelve a la atención desdoblada?

La pregunta a los responsables del COE, con más de seis meses de terapia intensiva en las recaudaciones: ¿No se podrá volver al horario desdoblado? Ya, en otros tiempos, con ventas normales, se realizaron pruebas del horario extendido y no resultó.  Regresar al antiguo de 8 a 12 hs y de 16 a 20 hs… quizás, valga la pena intentarlo.  Siguiendo con la presente ponencia, el resultado puede ser catastrófico. Más de lo que se observa en este momento. ¿Cuál sería el motivo para que no se pueda tener los negocios abiertos hasta las 20 hs? Daría la impresión que aquí también existen incongruencias, nos encontramos con que desde el rubro de gastronomía permanecen abiertos hasta pasadas las 24 hs. También supermercados y otras vertientes.  Quizás que esta petición llegaría a tener mucha más fuerza si una de las organizaciones que representa a comercios e industrias, como lo es AERCA, se expidiera sobre la materia.

Claro que no todo es el horario, esta cuarentena también tiene otras vertientes destructivas para la economía comercial, como lo es la falta de llegada de gente de la región que representan el 50% promedio de la recaudación diaria. Otro tema de significativa implicancia, es la falta de transportes públicos. Va otro interrogante ¿No se puede hacer nada para solucionar esta temática? No todo debería pasar por pensar solamente en el resultado de los hisopados.

Las ventas, se formalizan en un 75% (consultadas cuatro firmas) en horario de la mañana. Señores del COE, es verdad que algunas de estas cuestiones no dependen de ustedes, no obstante, ¿podrían hacer algo para evitar que sigan cayendo fuentes laborales y negocios?  Mañana ya puede ser tarde para muchos y no precisamente por un contagio del COVID 19 …

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