Opinion

Lo efímero de las noticias en la Argentina acaso nos impidan debatir los grandes temas con profundidad

Las noticias argentinas son caníbales de sí mismas. Y de todos nosotros.

Miremos sólo este mes: el Gobierno convocó a la oposición para conseguir un acuerdo de gobernabilidad sobre diez puntos básicos. ¿Quién se acuerda? Lavagna y Massa lo criticaron y luego presentaron sus propios diez puntos cada uno, de modo que en pocas horas ya teníamos 30 puntos de tres referentes distintos y sin consenso de nadie.

La Argentina del diálogo es así.

El 8 de mayo, Trump habló con Macri para apoyar la política económica, pero eso sería una minucia insignificante al otro día: por la mañana acribillaron a un diputado y a su asesor en la Plaza Congreso y por la noche Cristina presentó su libro en la Feria. Fue hace sólo 15 días.
Con el diálogo como noticia muerta, el Gobierno inauguró el viaducto del Mitre y salió a mostrar obra contra libro.
El domingo 12 Schiaretti conseguía un triunfo contundente en Córdoba y se paraba equidistante entre Cristina y Macri. El peronismo federal tomaba, al fin, cuerpo en las urnas.
El 13 hubo una ola de amenazas de bomba en el Congreso, la Casa Rosada y las estaciones de trenes, pero la verdadera bomba explotó la mañana siguiente en la Corte: pedían la causa de Cristina para demorar el comienzo del juicio en su contra.
El miércoles 15 hubo críticas a la Corte, cacerolazos y una amenaza de Alberto Fernández a los jueces que investigan a Cristina: “Van a tener que dar explicaciones”, dijo, acaso envalentonado por saber algo sobre su futuro que los demás todavía no sabíamos.
Al día siguiente la Corte leyó el escándalo, retrocedió y devolvió el expediente a Comodoro Py -las pilas de papeles en carritos fueron una imagen patética de la Justicia- para que el debate comenzara cuando estaba previsto. Le quedó un as: puede volver a pedirlo en cualquier momento del juicio y pararlo cuando quiera. Si sucede, no será por estudiar las fojas del expediente sino las encuestas.
El sábado tembló el escenario político: una candidata a vicepresidenta anunciaba a su candidato a presidente. Cristina se corría del centro de la escena para intentar llegar de nuevo al centro del poder.

Fuente: Héctor Gambini – Clarín

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