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“La vuelta a clases en las aulas es una decisión de cada gobernador”

Así lo manifestó el ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta, en diálogo con LNM. Existen condiciones básicas para que vuelva el dictado de clases en los colegios.

El pasado 16 de marzo el Gobierno nacional ponía en vigencia la suspensión del dictado de clases presenciales en todos los niveles del sistema educativo, como parte de las medidas preventivas para paliar la crisis sanitaria desatada por el coronavirus.

A cuatro meses de esa decisión, resulta indispensable hacer un balance del impacto que tuvo la pandemia: los desafíos, las desigualdades emergentes y los logros obtenidos.

En diálogo con La Nueva Mañana, el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, hizo un repaso de las políticas implementadas hasta el momento, y afirmó que “el regreso a las aulas será escalonado” y que dependerá de la realidad de cada provincia.

– ¿Está decidida la fecha de la “vuelta a clases” en el país?

– No. La vuelta a las clases a las aulas es una decisión que tendrá cada una de las gobernadoras y gobernadores, rector o rectora de las universidades de acuerdo a la realidad epidemiológica de la región. Es necesario que estén atravesando la fase 5 y que desarrollen protocolos propios o apliquen los del Estado nacional. Los protocolos propios sólo pueden ser más estrictos que los nacionales, pero bajo ningún punto de vista pueden ser más laxos. Hay muchas provincias que dada la situación epidemiológica ya están proyectando un regreso escalonado que comenzaría en el mes de agosto y que tendría como foco iniciar el trabajo en áreas rurales y ciudades medianas.

– Después de estos cuatro meses, ¿cuál es el balance que podría hacer en relación al impacto que tuvo la pandemia en la educación argentina?

– Este es un escenario impensado en comparación a cuando comenzamos la gestión hace siete meses, y que ha implicado un profundo desafío para todo nuestro sistema educativo. Más aún en una Argentina atravesada por una profunda desigualdad. Frente a ese escenario, tuvimos que estudiar una agenda que permita proyectar la continuidad educativa y pedagógica. Esta proyección nos permitió determinar, 13 días después de la aparición del primer caso de Covid-19, la suspensión de la concurrencia física a las escuelas. Frente a eso creemos que el gran aporte es el enorme compromiso de maestros y maestras, complementado por las distintas acciones que llevan adelante los gobiernos provinciales.

– ¿Cómo interpreta que se ha llevado adelante el proceso de continuidad pedagógica, en este paso de las clases presenciales a las de modalidad remota?

– No me gusta hablar de modalidad remota por la enorme desigualdad del acceso a la tecnología y la falta de conectividad adecuada que permita esa virtualización educativa. En Argentina y en América Latina podemos hablar, en cambio, de un sistema de educación a distancia. A partir de ese concepto vemos que la continuidad pedagógica tiene distintos niveles de impacto. Por un lado, el dato más objetivo lo vamos a tener en las próximas semanas con el resultado de la “Evaluación del Proceso de Continuidad Pedagógica”, para ver cómo fue la respuesta del Estado, de las jurisdicciones y de los establecimientos educativos a este desafío de seguir educando a la distancia. Esta evaluación incluye un trabajo de campo con más de 25.000 docentes, 5.000 directivos y 2.800 familias.

También esta realidad vino a afianzar un concepto que teníamos claro y que es el de la importancia y lo insustituible de la escuela, y del rol de los maestros y maestras.
Tenemos la certeza de que la realidad educativa y social va a implicar mayor desigualdad en el corto plazo luego de la pandemia.

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Nicolás Trotta: “Queremos democratizar el acceso a la educación a distancia y la distribución de computadoras para garantizar la cobertura de los estudiantes”.
– ¿Y cómo es la respuesta de los estudiantes?

Nadie aprende en el hogar lo que aprende en la escuela. En las instituciones se pueden abordar las desigualdades de origen de cada niño y de cada niña. Por el contrario, en el hogar se consolidan esas desigualdades socioeconómicas, de acceso a la tecnología, y en cuanto a los trayectos educativos de los adultos que pueden acompañar, a los más pequeños y a los adolescentes, en esa intermediación entre el estudiante y las maestras a la distancia.

– En este contexto de lucha contra la desigualdad, ¿qué implicancia tuvo el programa Seguimos Educando?

– El programa implica hasta el momento la producción de más de 1.300 horas de producción de radio y de televisión, y la distribución de 30 millones de cuadernos que llegan principalmente a los sectores de mayor vulnerabilidad y con menor conectividad. En esa línea también la gratuidad y la navegabilidad no solo fueron posibles a través del portal Seguimos Educando, sino también por medio de espacios creados por las 24 jurisdicciones y universidades nacionales. Esto gracias a las gestiones que llevó adelante el Enacom junto a las tres empresas de telefónica celular, lo que permitió que el acceso a estos sitios no consumiera datos. Esto no resuelve la problemática de fondo, pero ayuda a mejorar la realidad de acceso a la conectividad a través de celulares que es la herramienta más utilizada.

“El recreo va a dejar de ser un espacio de encuentro de todos los estudiantes en la escuela y se disminuirá cualquier tipo de contacto directo”.

– ¿Y el Plan Federal de Conectividad “Juana Manso”?

– Yo creo que hay algo fundamental a marcar en este sentido. Ha sido un enorme retroceso a partir de la desarticulación del plan Conectar Igualdad durante la última gestión entre 2015-2019 (…) Nosotros queremos transitar nuevamente el modelo de ‘una computadora para cada chico o chica’, en una situación en económica compleja. Sin embargo, nos planteamos tres ejes a seguir: conectividad en las escuelas (el 60% no tiene acceso a la red), el desarrollo de una plataforma educativa rural que aporte herramientas a los estudiantes y docentes para la administración de la continuidad pedagógica, y que eso sea acompañado por una gratuidad en el uso de datos del celular. Queremos democratizar el acceso a la educación a distancia y la distribución de computadoras para garantizar la cobertura de los estudiantes del primer año del Ciclo Orientado, y luego avanzar con los estudiantes del primer año del Ciclo Básico.

– En esta primera etapa del plan, ¿la distribución alcanzará a todas las provincias?

– A partir del desafío 2020 y la intención de llegar a todos, buscamos cubrir las necesidades de todos los estudiantes del tercer y cuarto año según la jurisdicción del secundario. Hemos empezado con computadoras que no había distribuido el Gobierno anterior; algunas databan del año 2015 y 2016 y debieron ser readecuadas. Esas computadoras fueron entregadas a partir de variables de vulnerabilidad socioeducativa, por eso empezamos por los partidos del Conurbano bonaerense y continuamos por las 10 provincias que conforman el Norte argentino. Cuando cubramos la matrícula de tercer y cuarto año, según la jurisdicción del sistema público de educación, seguiremos avanzando para cubrir toda la matrícula del país.

– Tras la aprobación de los protocolos sanitarios federales para el regreso de las clases presenciales, ¿qué precisiones hay sobre la vuelta a las aulas?

– Hemos dado pasos concretos fundamentales para garantizar una vuelta segura a la escuela. Uno de ellos se vincula a la realidad de la circulación del Covid-19 que es muy distinta según cada región. Cada decisión que nosotros tomamos parte de una incógnita: ¿Esa decisión garantiza el cuidado de la salud de nuestros estudiantes y maestros? Los protocolos desarrollados por especialistas, gobiernos provinciales representantes de las organizaciones sindicales y de los estudiantes, son una herramienta esencial en este caso y la base necesaria para priorizar la salud. Están construidos sobre los ejes de distanciamiento social, uso de tapabocas y diferentes medidas de higiene y desinfección. Estas son las pocas herramientas que tenemos para afrontar una pandemia de estas características e implican un proceso de reorganización de la vida dentro de la escuela de acuerdo a la realidad argentina. El recreo va a dejar de ser un espacio de encuentro de todos los estudiantes en la escuela y se disminuirá cualquier tipo de contacto directo.

“Tenemos la certeza de que la realidad educativa y social va a implicar mayor desigualdad en el corto plazo luego de la pandemia”.

– ¿Ya se está trabajando para definir cuáles serán las políticas educativas que se llevarán adelante de cara a la finalización del Ciclo Lectivo 2020 y el arranque del 2021?

– Todavía nos resta delinear algunos elementos, como es el caso de los resultados de la Evaluación de Continuidad Pedagógica y, por otro lado, la fecha certera del regreso a las aulas. A partir de allí vamos a tomar las distintas decisiones en el marco del diálogo sobre lo que deben ser las instancias de promoción de este ciclo lectivo extraordinario y excepcional. Esto tendrá una premisa básica: aquellos saberes que no se puedan abordar en este ciclo lectivo en el aula, los vamos a tener que reorganizar y proyectar para el ciclo 2021 y, de ser necesario, los articularemos con el 2022.

– ¿Qué podría decir en cuanto a las discusiones que tienen lugar en relación a la evaluación de contenidos?

– La evaluación es un componente cotidiano y permanente de todo proceso de enseñanza-aprendizaje. Esa es una decisión que hemos tomado por unanimidad del Consejo Federal de Educación, con acompañamiento de los principales referentes de la pedagogía argentina. La evaluación tiene que reconocer el esfuerzo de los docentes, estudiantes y de las familias. Llegado el momento de regresar a las aulas, debatiremos nuevamente cada uno de los pasos que tenemos que dar en lo que respecta a las instancias de evaluación.

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