Opinion

JOSÉ NASELLI | Volver a morir: el país de los muertos que caminan

ESCRIBE: JOSÉ NASELLI – EX TRIBUNO – VECINO

LOS “MUERTOS VIVOS”

Las pantallas de la televisión, se encuentran atiborradas de series, (para mi gusto, bastante estúpidas). basadas en historias de cadáveres que vaya a saber porque milagro, recuperan sus tejidos corporales, y sus facultades intelectuales y de locomoción, y van saliendo de sus tumbas, decididos a llevarse al otro mundo (ese mundo del que parece han retornado), a todos los humanos que todavía respiran. Es entonces que los verdaderos “vivos”, tratan, de diversas maneras, de devolver a estos horribles caminantes, a la eternidad que los había acogido, y para ello tratan de “matarlos nuevamente”, cosa que parece no tan fácil, ya que resultan inmunes a toda arma de destrucción concebida por el hombre.  Esta descripción con la que comienza mi columna, pareciera ser algo jocosa, pero en realidad, es lo contrario. Esas grotescas imágenes me vinieron a la mente, luego de leer los comentarios del periodista Jonatan Viale, que, sobre la situación actual de Argentina, vertió en la editorial de su programa radial del lunes 2 de setiembre pasado. Debo confesar que su análisis, me dejó conmovido, ya que con palabras simples pero certeras, desgranó mil verdades tan dolorosas como el titulado de su trabajo periodístico: “MI PAÍS HA VUELTO A MORIR”. Su análisis refiere tres crisis terminales de la economía argentina, todas ligadas a los ocasos políticos de Alfonsín, De la Rúa y ahora Macri. Claro, habría que agregarle el descalabro del segundo gobierno peronista, con sus tres actores de reparto, esto es, el “Tío Cámpora”, el propio Perón, y su viuda Isabelita Martínez, que derivó en el llamado “RODRIGAZO”, cuyas terroríficas circunstancias fueron siempre silenciadas por los hoy herederos de aquel desgobierno. Realmente me resultaron conmovedoras sus palabras: “…En mis 34 años de vida es la tercera vez que veo morir a mi país. Y con esa muerte, mueren las esperanzas de cambio, la confianza en mi moneda, los gobiernos, los bancos, las instituciones y la confianza en nosotros mismos…”

UNA LETANÍA DE REALIDADES

Con sorprendente poder de síntesis, Viale describe una problemática política, social y económica, que se reitera como los redobles eternos de un timbal. Dice que la historia de Argentina es como el juego de la oca. “…Nos hacen creer que avanzamos, pero al final siempre caemos en la trampa y retrocedemos 20 casilleros, para volver a empezar…” Opina que Argentina dejó de existir hace mucho tiempo, pasando en recesión 22 de los últimos 57 años. Y enumera una serie de realidades. Deuda impagable, dólar imposible, inflación indomable, Banco Central sin reservas. Movimientos piqueteros incontrolables. Y de ninguna manera Viale excusa o disculpa al kirchnerismo de la existencia de estos males, QUE YA EXISTÍAN EN DICIEMBRE DE 2015. Pero claramente estima que Cambiemos se encargó de profundizarlos. En un “fracaso que duele mucho”. Terminaron haciendo todo al revés de lo que prometieron, convirtiendo un mal sueño en una pesadilla, y transformando un incendio, en un “volcán en erupción”.

UN LAMENTO DESGARRADOR

El joven periodista me hace recordar a Jesús llorando por el futuro de Jerusalén, cuando cuenta que, “en mi país”, gobierne quien gobierne, siempre tenemos miedo de que el gobierno elegido en democracia, no termine su mandato; de que existe gente que disfruta cuando al gobierno de turno le va mal. Que muchos periodistas FOGONEAN EL CAOS. Que los bienes importantes se cotizan en dólares. Que todos los días tenemos un piquete diferente. Que LA MITAD DE LA POBLACION VIVE DEL ESTADO. Que se maltrata al único sector que genera divisas, que es el campo, y se lo denigra con motes de gorilas, sojita o yuyito. Que se considera normal y gracioso putear al Presidente en los estadios de fútbol, mientras vivimos la vergüenza mundial de no poder jugar con hinchada visitante, porque nos matamos entre nosotros. Y remata su pensamiento con esta frase: “…Pero créeme que cada día que pasa, confirmo que este hermoso y querido país no tiene solución. ME DUELE MUCHO, PERO ARGENTINA, MI PAÍS, HA VUELTO A MORIR…”

VILLA MARÍA Y SU GRANITO DE ARENA.

Cuando leí este desesperado lamento, repasé la película de mis apenas 82 años de vida que Dios me concedió (nací en 1937), y no pude evitar sentirme hermanado con los conceptos de este prometedor periodista. Pero repasé también mi experiencia personal durante 8 años como vocal del Tribunal de Cuentas de nuestro municipio, con acceso directo a hechos y actos de gestión por parte de quienes manejaron (y aún manejan) el patrimonio de mi querida ciudad, que es el de mis vecinos, Y SIENTO VERGÜENZA AJENA. No voy a hacer un repaso de esos hechos y actos que he denunciado más de una vez, ante la indiferencia ciudadana. Sólo vaya un párrafo para la MAGISTRATURA DE VILLA MARÍA, que miró para otro lado por las denuncias de corrupción. Ella tiene mucho que ver con el martirio y reiteradas muertes de mi país. Podrán seguir cobrando sus jugosos salarios o jubilaciones, a cubierto de cualquier caos económico, pero en mi fuero íntimo, no tengo la menor duda que los togados a los que me refiero, colaboraron en la macabra tarea de matar a mi país y también a mi Ciudad. PORQUE CUANDO LOS JUECES PERMITEN, YA SEA POR ACCION O POR OMISIÓN, QUE LOS CORRUPTOS GOCEN DE IMPUNIDAD FRENTE A LAS LEYES, TAMBIÉN ESTÁN MATANDO A MI PAÍS.

 

 

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