Opinion

JOSÉ NASELLI l El “legado” del Dr. Martín Gill: el país de los ciegos

ESCRIBE: José B. Naselli – ex Tribuno – Vecino

LA “VANDALIZACIÓN” DEL PATRIMONIO DE LA CIUDAD

En mi columna de la semana anterior (¡Despierta, Villa María!), comencé con la siguiente frase: “Cada gestión política deja un legado. A veces un legado de honor, decencia, y capacidad”. La palabra “LEGADO”, en este caso, tiene un sentido metafórico, similar al de herencia histórica y/o moral de los hechos y actos de un gobernante, un político, una comunidad o institución, o incluso de una simple persona luego de su paso por la vida. En estos días se está definiendo, en el seno de la comunidad villamariense, un hecho que, sin duda, pasará al futuro, como LA VANDALIZACIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO, FÍSICO Y CULTURAL DE LA CIUDAD. Se trata de una amorfa ASOCIACIÓN entre quienes detentan una fracción del poder institucional, por una parte, y un confuso y anómalo grupo de capitalistas, pudientes, personas vinculadas al mundo financiero por la otra. Ya es de público conocimiento de que el CANJE de la Plaza Manuel Anselmo Ocampo es un HECHO CONSUMADO tramado a ESPALDAS del pueblo y de las instituciones de la Ciudad, teñido de un falso legalismo, derivado de una TRANSITORIA mayoría legislativa que está a punto de caducar. Y si bien los actores de esta “operación” de “canje” son una pluralidad de personas, el “motor” o “nervio” tiene nombre y apellido. Se llama Martín Gill, dos veces electo intendente. No voy a discutir aquí su legitimación jurídica (y la del órgano legislativo municipal) para entregar el patrimonio vecinal a quienes se auto titulan “inversores” o “desarrollistas”. Pero sí estoy seguro, es que el LEGADO HISTÓRICO que el Dr. Martín Gill va a dejar a las generaciones futuras, nunca podrá ser laudatorio. Por el contrario, será CONDENATORIO. Se lo recordará COMO QUIÉN ENTREGÓ A UN GRUPO DE CAPITALISTAS, EL CORAZÓN DE LA CIUDAD que un día lo consagró en las urnas.

UNA CORTA HISTORIA

Hace pocos días el Dr. Gill se explayó ante el órgano legislativo sobre su actividad como Alcalde, en un discurso que cosechó aplausos y elogios. Sin embargo, a este humilde vecino le quedaron algunas dudas. Y voy a enumerar algunas: 1) Prometió una política de “datos abiertos”. Pero nunca pudimos saber, cuál fue la REPARTICIÓN COMUNAL que su antecesor ACCASTELLO abrió en la Ciudad de Córdoba, y que luego el mismo Dr. Gill cerrara sin explicaciones. 2) Prometió una auditoría sobre las actividades del “ENINDER”. No sólo no cumplió su promesa, sino que firmó el “certificado de defunción” del Ente, y su virtual desaparición. 3) Dictó un decreto “reglamentando” las rendiciones de cuentas que debían cumplimentar los directivos de dos entes, (Marcos Bovo y Otto Wester). Recibieron millones, pero jamás rindieron cuentas de un solo centavo. Y para remache, por decreto, el Dr. Gill desactivó ambos entes. ¡Qué casualidad! Hace unos días, Marcos Bovo apareció muy sonriente por Villa María, junto al Dr. Gill y el Presidente del Club Talleres de Córdoba, promoviendo la iniciativa de canje…!!! 4. Durante largos tres años y medio del mandato del Sr. Gill, la ciudad fue un muestrario de profundos y peligrosos baches. Circular era un suplicio. Cuando Villa María iba camino a convertirse en UN ENORME BACHE CON FORMA DE CIUDAD, aparecieron las máquinas de bacheo. Claro, venían las elecciones, y había que emprolijar la plana. 5. Dispuso la caducidad de la concesión del servicio de agua potable. Al poco tiempo quedó al descubierto que se trataba de una verdadera CHAMBONADA, y todo quedó en la nada. Un PAPELÓN ADMINISTRATIVO con todas las letras. 6. Durante años, se alertó sobre las consecuencias de una gestión jurídica desastrosa, que llevó a la comuna a perder litigios (y dinero) al por mayor. Y aunque la hoy Concejal Navarro negó la existencia de esos litigios, y a pesar de los “datos abiertos” nunca se supo cuánto costaron los llamados “juicios de la valija”, con el agravante que se trata de muchos millones, que, en parte, beneficiaron a un estudio jurídico cordobés, al que se le tendría que haber solicitado LA DEVOLUCIÓN de los porcentajes cobrados ilegítimamente. Pero el Dr. Gill prefirió no molestar a quienes embarcaron a la Ciudad en un “viaje al desastre” y simplemente paga íntegramente con el dinero de los vecinos. Y hay mucho más, pero me detengo aquí, en razón de que el Director de “El Regional” me va a eliminar como colaborador, por abusar del espacio generosamente concedido.

Y AHORA “EL CANJE”      

A pesar de tener todos los resortes del poder, el acompañamiento de vastos sectores de la prensa y el aval de un segundo mandato otorgado por las urnas, nada puede disimular la mediocridad de la actual gestión. Quizás esto ha sido posible por aquello que el Martín Fierro definía con claridad: “EN EL PAÍS DE LOS CIEGOS, EL TUERTO ES REY”. Pero, aunque Villa María sea un “país de ciegos, amnésicos y desmemoriados”, todo tiene un límite. En estos días una ESPONTÁNEA MOVIDA VECINAL está sacando a la luz las oscuras motivaciones del “Canje”. Los ya ridículos y patéticos esfuerzos dialécticos del Jefe de la bancada justicialista del Deliberante, Dr. Carlos De Falco, para justificar el proceso de vandalización del patrimonio vecinal, no podrán ocultar jamás la inconsecuencia subyacente de este acto. Quienes bajo el seudónimo de “justicialistas” se proclaman como los defensores de los pobres, los trabajadores, y los oprimidos, utilizan las herramientas del poder para compartir el festín pantagruélico con los adinerados y poderosos, se han sacado la careta. Siempre los pueblos pueden ser engañados y burlados durante un tiempo. PERO LA DIALÉCTICA DEL MAL NO ES ETERNA. Y ES PROBABLE QUE, EN ALGÚN MOMENTO, EN VILLA MARÍA, COMIENCEN A PREVALECER LOS VALORES MORALES POR SOBRE LA ASTUCIA Y LA HIPOCRESÍA.

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