Opinion

JOSÉ NASELLI | Entre la utopía y la esperanza: orden social y ética pública

Escribe: JOSÉ NASELLI   Ex Tribuno – Vecino

UN ALTO EN EL CAMINO

Hace pocos días, en Villa María, hablaron las urnas. En la edición de “El Regional” anterior a la presente, me extendí en una particular visión sobre las elecciones municipales, (“LA COMEDIA HA TERMINADO”), lo que me valió un sorpresivo (y también doloroso) reproche, de un dirigente político que, en un corto pero expresivo mensaje, me anoticia que, muchas veces, pretendió entender el sentido de mis notas, pero que, a pesar de esforzarse, NO ENCONTRÓ CLARIDAD EN MIS ANÁLISIS, que contengan un grado de certeza o realidad objetiva. Agregando que tales análisis, los encuentra “COLMADOS DE RESENTIMIENTOS Y FALTA DE CONOCIMIENTO DE LA REALIDAD”. Debo confesar que tal mensaje me dejó perplejo. Porque antes que abogado, fui docente, maestro en una escuela primaria, y mi mayor preocupación, entonces, era que mis alumnitos de 8 o 9 años comprendieran los conocimientos que debía trasmitirles. Es por ello que, (por hoy), me voy a abstener de seguir analizando las derivaciones de la compulsa electoral, aunque ello no significa que vaya a renunciar a seguir exponiendo mi pensamiento, sobre la política, ¡Y LOS POLÍTICOS!

ÉTICA Y POLÍTICA

En los debates previos a los comicios, uno de los aspirantes a la intendencia, (López), comenzó su exposición diciendo: “QUEREMOS UNA CIUDAD SANA”. Precisamente, esa expresión coincide exactamente con lo que pretendo de la política y de los políticos. Que el orden social de la vecindad en la que transcurre mi vida, sea presidido bajo los principios morales, que permitan a sus instituciones, realizar las funciones que le son propias. Quiero un orden social al servicio de los vecinos, y no de los intereses particulares de los responsables de la gestión gubernativa. Pretendo que se respete la dignidad de las personas que componen el entretejido social vecinal, que no se les mienta, que no se les robe, que no se les engañe con oropeles y falsías. Pretendo que el político sea COHERENTE, de tal manera que sus actos sean consecuentes con su discurso. Que se termine de predicar una mentida transparencia, mientras se oculta a los vecinos, LAS VERGONZANTES REALIDADES DE ADMINISTRACIONES FRAUDULENTAS. Que los que asumen en los organismos de control, cumplan su cometido A CONCIENCIA, en lugar de obrar como meros instrumentos del ocultamiento de los errores y de los fraudes. Que sea el mismo gobernante. el que aliente la investigación administrativa y judicial, de los supuesto hechos de corrupción que se denuncian, o el favoritismo en la concesión de los servicios. Que quienes manejan fondos públicos RINDAN LAS CUENTAS correspondientes, y que los que eluden esas rendiciones dejen de ser premiados elevándolos en rangos y jerarquías. Y que la OPOSICIÓN cumpla el papel que la ciudadanía espera de la misma. Una oposición que no sea complaciente, amnésica, cuasi servil y meramente figurativa O MUCHAS VECES SIMPLEMENTE CÓMPLICE, ya sea por acción o por omisión.

¿QUÉ ES TAN DIFÍCIL DE ENTENDER?

Quizás estoy pretendiendo algo imposible. Que la perversión moral y el egoísmo dejen de ser la pauta de comportamiento común y corriente. Que la política se nutra de valores, y que se utilicen MEDIOS HONESTOS para llegar a los fines que el gobernante propuso en su campaña electoral. Por supuesto que toda obra humana siempre será imperfecta. Pero pedir que una SOCIEDAD ENFERMA se supere a sí misma y vaya saneando sus estructuras, no tendría que significar una utopía. Existen muchos ejemplos en el mundo, de comunidades que han superado un pasado de perturbación y crisis, y hoy se han reconciliado a sí mismas. Es lo que aspiro para mi Villa María. Que algún día la ética se imponga sobre el utilitarismo y la hipocresía. Y a mi detractor, le obsequio una reflexión de Maquiavelo, (que espero tenga la capacidad de comprender), cuando, refiriéndose al gobernante, dijo: «QUIEN ENGAÑE, ENCONTRARA SIEMPRE QUIEN SE DEJE ENGAÑAR, TODOS VERÁN LO QUE APARENTA Y POCOS LO QUE ES, Y ESTOS POCOS NO SE ATREVERÁN A PONERSE EN CONTRA DE LA MAYORÍA»

 

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