Opinion

JOSÉ NASELLI | El rey frustrado

Escribe: JOSÉ NASELLI   Ex Tribuno – Vecino

LA HISTORIA DEL MUNDO

UN REY QUE QUERÍA SER SABIO

Corrían mis “primeros” 12 o 13 años de edad, cuando un tío trajo a casa, una colección de revistas cuidadosamente encuadernadas. Se trataba de una publicación semanal con contenidos educativos de amplios niveles, dirigida especialmente a alumnos del primario y en parte, del secundario. En realidad, bajo la forma de una revista para niños, nos encontramos con un verdadero tesoro del conocimiento. Algunos números aislados, hoy, todavía, se ofrecen por internet. Pero el regalo del tío contenía todas las ediciones de al menos 4 años consecutivos, desde 1936 al 1939 aproximadamente. El nombre de la revista era “FIGURITAS” y servía como fuente del conocimiento, y de sano entretenimiento también. Yo era el mayor de 3 hermanos, que recibimos la colección, con infinita alegría. Pasábamos las horas libres sumidos en un mundo increíble, devorando lecturas donde se mezclaban fantasías con realidades. Lamentablemente, ese tesoro, se perdió en la inmensidad del tiempo. Sólo me queda el recuerdo confuso de tantas historias, aventuras y enseñanzas morales y científicas. De entre esos recuerdos, intento hoy rescatar un cuento que más allá de lo anecdótico, me dejó una sensación muy particular, y que deseo transferir a mis sufridos lectores: LA SAGA DEL REY QUE QUERÍA CONOCER LA HISTORIA DEL MUNDO. Advierto que han pasado más de 7 décadas desde que leí ese cuento, por lo que su reconstrucción no podrá ser exacta, y mis lectores sabrán perdonarme por ello.

HABÍA UNA VEZ…

Había una vez un rey que, promediando su vida, concibió la idea de conocer LA HISTORIA DEL MUNDO, y por ello, contrató un equipo de sabios, para que redactaran la crónica de los tiempos habidos desde Adán y Eva hasta entonces. Los sabios, guiados por el más anciano del grupo, se recluyeron en conventos y bibliotecas, para cumplir con su cometido. Esa tarea les demandó nada menos que DIEZ AÑOS de arduo quehacer. Todos los conocimientos de entonces, fueron volcados en CIEN TOMOS que contenían el saber universal, y, por ende, la historia del mundo. Pero sucedió que, en esos diez años, el rey que quería ser sabio, había envejecido, y le resultaba imposible alcanzar a leer, en su totalidad, tan monumental tarea. Por lo que pidió a los sabios que siguieran trabajando, para resumir el contenido de la obra y de tal modo, poder acceder al mismo. Los sabios se retiraron, y luego de CINCO AÑOS, pudieron sintetizar en apenas DIEZ TOMOS la historia tan ansiada. Pero en esos cinco años el rey había enfermado y envejecido más aún, por lo que requirió una nueva síntesis, más accesible a su estado de salud y edad avanzada. Así. al cabo de sólo DOS AÑOS, el grupo de sabios arribó con APENAS UN SOLO TOMO, en el cual se narraba la historia del mundo. Tarde. Muy tarde. Porque nuestro Rey estaba al borde de la muerte. Fue cuando llamó al jefe de los sabios, tan anciano como él, y bañado en angustioso llanto, le dijo: VOY A MORIR, SIN CONOCER LA HISTORIA DEL MUNDO. Entonces, el también anciano jefe, le susurró: Majestad. Yo le voy a contar la historia del mundo en solo tres palabras y así podrá usted morir en paz: “NACIERON, SUFRIERON Y MURIERON”.

EL DESFILE DE LA “MALDAD INSOLENTE”

En estos días previos al acto eleccionario, en el cual se van a renovar los mandatos institucionales de la comunidad municipal, no puedo dejar de relacionar, de alguna manera, las enseñanzas de la historia del Rey que, en un despliegue de humildad, RECONOCÍA SUS CARENCIAS, y por ello deseaba llegar a la sabiduría, por una parte; y la realidad de la “feria de vanidades” montada por algunos de los pretendientes al trono local, por la otra.  Me refiero a los que se descubren a sí mismos en una actitud de SOBERBIA sin límites, pero que, con habilidad dialéctica extraordinaria, OCULTAN O DEFORMAN AL CONOCIMIENTO DE LA GENTE, la verdad histórica de hechos y actos realmente corruptos, vergonzosos y vergonzantes, de los que han sido protagonistas. Es lo que yo llamo, en la jerga discepoliana, un verdadero DESFILE DE MALDAD INSOLENTE. Son aquellos políticos que, como CONTRACARA de aquel Rey, se creen sabios, pero no lo son. Porque han desvinculado, definitivamente, la MORAL, DE LA POLÍTICA. Se lucen como sabios, pero resultan ser unos MEROS IGNORANTES DE LA ÉTICA, COMO VALOR INDISPENSABLE, PARA LEGITIMAR LA CUOTA DE PODER, QUE EL VOTO POPULAR LES HA OTORGADO, O LES PUEDE LLEGAR A OTORGAR.

Mostrar más
Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar

Bloqueador de anuncios detectado

Por favor, considere ayudarnos desactivando su bloqueador de anuncios