Opinion

JOSÉ NASELLI | El contubernio Peronismo-PRO… ¡Despierta Villa María!

ESCRIBE: JOSÉ NASELLI – EX TRIBUNO – VECINO

LA DIGNIDAD EN VENTA

Cada gestión política deja un legado. A veces un legado de honor, decencia, y capacidad. ¿Qué legado dejará el Partido Justicialista de Villa María, que, desde hace 20 años, con su “aceitada” maquinaria maquiavélica, se ha eternizado en el poder? EDUARDO ACCASTELLO, su entonces esposa NORA BEDANO, y su discípulo más aventajado, MARTÍN GILL, fueron (y siguen siendo), los referentes que levantaron un taimado discurso de protección de los desamparados y transparencia de gestión, y con ese falsificado relato han usufructuado por casi un cuarto de siglo (y siguen usufructuando) las mieles del poder. Han contado con la invalorable cooperación de corruptos y sometidos cortesanos, bufones dispuestos a dejar su honorabilidad y su conciencia, en pos de la complicidad más depravada. Ello, a cambio del mendrugo de “seguir participando” en “negocios”, encubiertos por JUECES PREVARICADORES Y CÓMPLICES. En esta orgía del aniquilamiento del orden legal, hoy asistimos a la abominable ENTREGA DEL PATRIMONIO CIUDADANO, a la codicia, la voracidad, el apetito desordenado de riquezas de un oscuro grupo de “inversores”, que se han rotulado a sí mismos con el inocente nombre de “DESARROLLISTAS”. Con desfachatez y sin vergüenza, quienes usan el nombre de los pobres, de los marginados, para engordar su capital político, hoy lucen aliados con lo más conspicuo de la “PATRIA FINANCIERA, EMPRESARIA Y ESPECULADORA”, entregándole bienes cuyos valores van más allá de lo monetario. A Dios gracias, hoy, muchos villamarienses están moviendo la conciencia de sus vecinos, para que despierten a las tristes realidades de una PODREDUMBRE DE GESTIÓN, que no podrá ser tapada o disimulada ni con techados, aeropuertos, ciudades deportivas, u otras aparatosas obras en las que se luce lo material, pero se ocultan sus lacras éticas.

EL IMPÚDICO CONTUBERNIO JUSTICIALISMO – PRO

Quienes nos rezan el catecismo justicialista, cuentan con la complicidad de algunos políticos que, colgados de un legítimo reclamo de “cambio”, pertenecen a la agrupación denominada “PRO”, que, al día de hoy, tiene tres cabezas visibles. DARÍO CAPITANI, KARINA BRUNO y JUAN ZAZZETTI. En su momento creí en el discurso de estas personas. Hoy me siento engañado, estafado, traicionado por este trío, que llegó para ocupar espacios de poder en nombre del cambio, y por lo menos aquí, en Villa María, han claudicado de manera obscena. Lo único que conozco de estos personajes, es que tuvieron la habilidad de ocupar concejalías, o bancas legislativas, u otros espacios, SIN QUE PUEDAN EXHIBIR UNA SOLA CONTINGENCIA POSITIVA QUE HAYA BENEFICIADO A NUESTRA CIUDAD. Pero eso no es lo peor. Hoy la Sra. Karina Bruno colabora con su brazo alzado para que el gestor justicialista de turno, pueda lograr los votos legislativos que necesita, para el repugnante acto de entrega del patrimonio comunal. Y como no he escuchado del “Legislador” Capitani palabra alguna que defina su postura en este entuerto, tengo todo el derecho de pensar de que tanto él como su agrupación (PRO) son co-partícipes en objetivos, beneficios o réditos políticos o de cualquier otra clase, con la casta gobernante. Estamos asistiendo al CONTUBERNIO POLÍTICO MÁS VERGONZOSO DE LA HISTORIA DE VILLA MARÍA. Elegidos para representar intereses aparentemente contrapuestos, hoy operan unidos en beneficio de ese grupo de “desarrollistas”. Y cuando hablo de contubernio, estoy hablando de amancebamiento, amorío, adulterio, arrime. ¿O es un simple “revolcón” a cambio de una tarifa predeterminada?

EL TERCER HOMBRE

No me estoy refiriendo a la obra maestra de cine negro protagonizada por Cotten y Welles. Sino a un actual concejal que militaba en el Frente Cívico. Me refiero a DELFÍN POLACK, que integró la lista de oposición de Cambiemos, y que, por descarte, vino a ocupar la banca dejada por otro oscuro personaje apellidado Coutsier, que se limitó a cobrar su dieta de concejal por el PRO durante años, y luego desapareció sin dejar rastros. Pero volvamos a Delfín Polack que no sólo se hizo elegir como representante de los principios éticos del Frente, sino que hace años había firmado un recurso judicial, PARA EVITAR QUE SE CONSUMARA UNA ENTREGA SIMILAR DEL MISMO PATRIMONIO AHORA EN JUEGO. ¿Qué pasó con Vd. que nos ofrece el tristísimo espectáculo de alguien que SE TRAICIONA A SI MISMO, y se convierte en el espejo de lo peor de la política, que es la INCONSECUENCIA? Que se hizo elegir como opositor PERO QUE VOTA COMO OFICIALISTA. Que está involucrado en un caso relacionado CON MANEJO DE DINERO, y, si bien lo ampara el principio de inocencia, no ha tenido la dignidad de apartarse temporalmente de su cargo, hasta que la justicia diga su última palabra. El PARTIDO JUSTICIALISTA, de cuyas filas proviene MARTIN GILL, cuenta como ALIADOS en este oscuro asunto de la entrega del patrimonio comunal, a CONCEJALES como Bruno y Polack. Es el abrazo de amor entre los que condenan EL CAPITAL y quienes LO USUFRUCTÚAN. ¡CUIDADO! Villa María, hasta ahora, se ha comportado como una comunidad de borregos y sometidos. Pero a veces los pueblos despiertan. Y salen a pulverizar a esta casta de políticos ABUSADORES DE LA PACIENCIA CIUDADANA. El pasado domingo, el Justicialismo Cristinista al que pertenece el Dr. Gill, en Villa María, FUE BARRIDO EN LAS URNAS. Este resultado no conmueve la legitimidad institucional de su autoridad. Pero sí la demuele, quebranta y desintegra desde el punto de vista político. Escasos pergaminos para liderar este proceso de entrega del patrimonio comunitario, a espaldas de los intereses y opiniones de una mayoría, cuyo liderazgo ya no ejerce. El Sr. Gill, políticamente, que sólo representa a UNA MINORÍA, está a punto de escribir su legado histórico, que lo acompañará (y condenará), por el resto de su vida. Le invito a repensar su actitud. Mientras, Sr. Intendente, muy respetuosamente, le recuerdo las palabras de Cicerón frente al Senado Romano, en sus célebres discursos llamados “catilinarias”: ¿HASTA CUÁNDO ABUSARÁS, CATILINA, DE NUESTRA PACIENCIA?

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