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Opinion

JOSÉ NASELLI | Diarquía: Fernández VS Fernández

ESCRIBE: José B. Naselli – Ex Tribuno – Vecino

EL PAÍS DE LOS HIJOS DE FERNANDO. Se denomina “DIARQUÍA”, a un gobierno en el que la jefatura del Estado reside EN DOS PERSONAS. La diarquía ha existido en muchas sociedades a lo largo de la historia. Ejemplos modernos, los encontramos en Andorra, gobernado por dos “copríncipes”; la República de San Marino, gobernada por dos “capitanes regentes”; y el Reino de Suazilandia, (África del sur) regida por dos cabezas, a saber, El Rey y su madre. Ya en el siglo veintiuno, podemos citar, sin temor a equivocarnos, la aparición de una NUEVA DIARQUÍA. Se trata de un país llamado ARGENTINA, (también conocido como Argenzuela o Peronlandia), ubicado al “sur del cono sur sudamericano”, que amanece al siglo veintiuno, con dos personas a cargo del poder, que lo ejercen en simultáneo, y que hasta comparten el mismo patronímico, de origen español, que es, curiosamente, el de “FERNÁNDEZ”, que a su vez significa “HIJO (O HIJA) DE FERNANDO”.

LAS “DIARQUÍAS” EN LA HISTORIA. No siempre fueron buenos los resultados de esta forma de gobierno. Porque los diarcas, al ser, en general, representantes de facciones, tratan de imponerse uno sobre otro con la posibilidad de que se origine una guerra entre ellos. Uno de los casos más patéticos se dio en Roma. Parece que las “sabinas” (mujeres que habitaban un territorio llamado “Sabinia”), eran muy hermosas, y los romanos, tramoya mediante, las raptaron en las narices de sus maridos. Ello provocó una guerra entre romanos y sabinos. Es en esas circunstancias que se instaura la diarquía romana, entre Rómulo y Tacio. Algún marido que había quedado “con sangre en el ojo”, se vengó, asesinando a Tacio. Rómulo, jamás salió en defensa de su compañero, ni siquiera intentó vengarlo. Y quedó solito al frente del entonces incipiente imperio.

UNA “JUGADA GENIAL…PERO SINIESTRA”. Hace unos días, Marcelo Gioffré escribió una columna de opinión en Infobae, titulada “Jauretche y el doble fondo del peronismo”. En ella, se refiere, entre otras consideraciones, a la “inversión de la fórmula presidencial para las últimas elecciones”, a la que define como “jugada genial… pero siniestra…con segundas y malas intenciones”. En ella, el “líder” (Cristina Fernández) va en segundo lugar, escoltada, y a su vez, escondiéndose detrás de un testaferro (Alberto Fernández). Se trata de una aparente “coalición armónica” que oculta las auténticas intenciones de la diarca Cristina, verdadera dueña del poder, que va limando al diarco Alberto, a la espera de la crisis, para emerger luego, “intacta, impoluta, limpia, como ajena a la quita a los jubilados, al impuestazo al campo, al virtual default, el crecimiento del delito, e incluso la anulación de las prisiones preventivas”. Y concluye el párrafo con una expresión lapidaria: “QUE EL TRABAJO SUCIO LO HAGAN OTROS”.

¿INGENUIDAD O ESTUPIDEZ? Es así como trabaja la DIARQUÍA integrada por estos dos “HIJOS DE FERNANDO”. Por ejemplo: EL DESPOJO A LOS JUBILADOS: La derogación del sistema de reajuste de los haberes de los pasivos, en función de la evolución de los índices inflacionarios, ha sido un golpe demoledor, para los pobres viejos que creyeron en los cantos de sirena de las promesas preelectorales. La cara visible de este verdadero ROBO DEL SIGLO es Alberto Fernández, quien debe soportar las justas críticas de los defraudados. Mientras, Cristina, se dedica silenciosamente a tejer UN MARCO JURÍDICO DE IMPUNIDAD, frente a las múltiples acciones judiciales que la comprometen. Me pregunto: ¿Tendrá el diarca Alberto, conciencia del triste y deslucido papel que cumple, en este sistema dual de gobierno? ¿Hasta cuándo le servirá su persuasiva elocuencia, para disimular su rol de verdugo? SÓLO EL TIEMPO TIENE LAS RESPUESTAS.

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