Opinion

JOSÉ NASELLI | Autoritario

Escribe: José Naselli  –

RECORRIENDO EL ESPINEL. El advenimiento de internet, nos permite, desde la comodidad de un sillón, y a través de una pantalla, acceder a los confines de un universo virtual, prácticamente inagotable. Los portales de noticias de la aldea, del país y del mundo, se multiplican. Y aunque cargo con varios lustros sobre mis espaldas, recorrer esos claustros, se ha transformado casi en una afición lindante con el vicio. Y por supuesto, cada tanto, me llevo sorpresas. Por ejemplo, hace unos días, me entero que alguien, en declaraciones de prensa, habría expresado su convicción de que quienes impugnan el denominado “canje” del salón de los deportes, en realidad se oponen a una decisión legítima tomada por el Concejo Deliberante, por lo que, al cuestionar tales decisiones, SON AUTORITARIOS. Tal lapidaria afirmación me llenó de zozobra. Porque este humilde servidor, ha sentado su opinión, en estas mismas columnas, de que todos los proyectos que implican la entrega de los bienes del dominio público, a la codicia y avaricia del sector privado, contradicen el principio no sólo legal sino también moral, de la INTEGRIDAD DEL PATRIMONIO VECINAL. Y como simple vecino, tengo la obligación de cuidarlo, de protegerlo.

¿AUTORITARIO? El “alguien” a quien aludo en el párrafo anterior, quizás sin imaginarlo, me estaba encasillando como un AUTORITARIO. En realidad, podría haber ignorado la frase, como proveniente de un momento de calentura o impotencia. Pero resulta que ese “alguien” no era un ignaro, un iletrado o un inculto. Por el contrario, se trataba de un “alguien” que ha sobrevolado las más altas cumbres del conocimiento y de las actividades públicas. Fue entonces que se me ocurrió averiguar qué quiso decir, cuando me encasilló con el mote de “autoritario”. Si bien el asunto no es tan simple, podemos decir que AUTORITARIO es quien, en forma consciente o inconsciente, TRATA DE IMPONER SU PROPIO CRITERIO A LOS DEMÁS, SIN PREOCUPARSE POR JUSTIFICAR EL PORQUÉ HAY QUE OBEDECERLE SIN CHISTAR. El autoritario es el que cree tener siempre la razón. No permite que se cuestione su liderazgo. Minusvalora a los demás. Es propenso a hacer visible sus logros y ocultar sus defectos. Toda disensión implica desobediencia y debe ser castigada. Y no admite otro criterio que el suyo, en casi todos los escenarios de decisiones que existan. Cuando descubrí que YO, ERA TODO ESO, tuve la misma sensación de agobio y perplejidad que experimenté cuando, avanzada mi niñez, descubrí que mi venida al mundo no era el regalo fortuito de una cigüeña, sino que había sido concebido y parido en el seno de mi madre. Tuve que llegar a la octava decuria para enterarme que era un AUTORITARIO. Una crisis emocional se abatió sobre mí. Me sentí como un “fana” de Boca Juniors frente a la corrida del Pity Martínez. Sencillamente, ME DERRUMBÉ.

EN LA CONSULTA DEL SICÓLOGO. Por la insistencia de la familia y los amigos, terminé en el “diván” de un sicólogo. Fueron varias horas de sesiones. Allí me explicaron que no debía reaccionar de esa manera. Que quién, en forma indirecta, me había tratado de autoritario, estaba utilizando, en su inconsciente, y frente a las críticas, un mecanismo de DEFENSA, POR EL CUAL VENÍA A ATRIBUIR A OTRAS PERSONAS, SUS PROPIOS DEFECTOS O CARENCIAS. Se trataba de un caso de “proyección negativa” por el cual, alguien atribuye a otras personas, sentimientos inaceptables para sí mismo. El “sujeto” trata de liberarse de sentimientos que le generan angustia o ansiedad, proyectándolos hacia otras personas u objetos. La verdad que no entendí mucho que digamos. Los sicólogos utilizan una jerga muy particular y complicada, para explicarte hasta las cosas aparentemente más sencillas. (a veces me pregunto si logran entenderse entre ellos mismos). Pagué sin chistar los honorarios y ahora estoy un poquito más tranquilo. Pero no tanto. La entrega del patrimonio podrá revestir las formalidades legales derivadas de la imposición del número, pero la URDIMBRE MORAL de todo este proceso, que recién comienza, ha quedado en el mayor de los desamparos. Parafraseando a Unamuno: QUIENES LEVANTARON LA MANO PARA DOTAR DE UNA APARENTE LEGALIDAD A LOS PROCESOS DE CANJE, PODRÁN VENCER, PERO JAMÁS CONVENCER.

JOSÉ NASELLI – EX TRIBUNO – VECINO

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