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Opinion

¿Extender o no extender, esa es la cuestión?

¿Cual es la respuesta de la gente al momento que le consulta sobre extender o no la cuarentena?

La expectativa social, también denominada “esperanza”, resulta ser un balcón alto y maravilloso, pero resbaloso y carente de barandas. Se sube por escalera o ascensor, pero se baja en caída libre. Los políticos siempre quieren subir impulsados por sus propios deseos, pero no deja de ser la opinión pública quien tiene la última palabra, es decir, la que otorga permiso. Y no siempre los corresponde.

Cuando confluyen ambas cosas, el alineamiento de los deseos del político con los de la sociedad, suelen producirse eventos importantes: triunfos electorales o momentos de brillante liderazgo, por ejemplo. Cuando es solamente el político quien desea subir, sin que la sociedad lo necesite, se constituyen los oportunistas. En sentido contrario, cuando es la sociedad quien empuja al político a subirse al balcón, entonces se producen situaciones curiosas, donde las oportunidades y los riesgos se entremezclan a la espera de que la moneda caiga de cara o cruz. El presidente Alberto Fernández vivía hasta principios de marzo en el piso 37 de imagen positiva que, en verdad, alquilaba a su vicepresidenta Cristina Kirchner, dueña del inmueble. Al disponer la cuarentena, una sociedad atemorizada y obediente le prestó el piso 68 de imagen positiva, mucho más cómodo que el anterior, pero a costo de la envidia y desconfianza del consorcio. A partir de allí, el cambio de humor social (descripto en este informe ininterrumpidamente) lo empujó hacia abajo nuevamente, en una caída libre constante aunque cada vez más suave. En el piso 35 lo atajó la dueña nuevamente, que regentea -como base- los pisos 30 a 37. Aquí se encuentra Alberto hoy, frustrado por haber disfrutado brevemente la suite del 68, pero contento de no conocer aún el quinto subsuelo. Distinto es el caso de Horacio Rodríguez Larreta, que sigue subiendo pisos en el edificio de enfrente. En los últimos quince días creció de 38% a 43% en imagen positiva entre un público que empieza a construir figuras de oposición para pasarle factura al Frente de Todos.

Si la película que estás viendo te gusta reposaras cómodamente en tu butaca, pero si no te gusta comenzaras a moverte de una posición a otra intentando buscar un confort que la situación no te brinda. Así estamos los argentinos, unos y otros, y por diferentes razones: incómodos.

En los sectores más vulnerables, ni hablar. Es absolutamente obvio. Tanto que las retribuciones de ley por trabajar se ubican bastante por debajo de lo necesario para no ser pobre (ej.: policía PBA). Mucho peor aún en los sectores sin trabajo formal. Allí reinan la desesperación, la angustia y la necesidad urgente. Un encuestado de ese sector nos dice ¿irónicamente?, ” en mi barrio la basura no se saca, se entra”. Un poco más arriba, los sectores medios aguantan atemorizados preguntándose cómo sobrevivir, cómo sostener lo logrado hasta aquí. Una considerable cantidad de ellos ha perdido sus empleos, o los ven amenazados. Otros han sido forzados a perder sus actividades, tipo los comercios barriales que sustentaron sus vidas por años. Casi todos han perdido ingresos y/o ahorros. En los sectores altos también cunde el temor. Algunos especulan con irse del país. Se dan perfecta cuenta de que en una sociedad con salarios de un dólar por hora será muy difícil prosperar o generar actividades rentables. Ni qué pensar en sentirse seguros. Debido a eso las noticias de empresas retirándose de la Argentina son casi diarias. Traducido a calidad de vida eso significa mayor desocupación, mayores índices de marginalidad económica y social, mayor inseguridad, etc. La sociedad conocida se disuelve. Y si nos adentramos en las esferas del poder, la situación es igual. Un gobierno desconcertado, e incómodo hacia su propio adentro, no encuentra paz ni lucidez siquiera entre los propios. Sus actores cuentan en confianza que se sienten inoperantes, atrapados por ridículas internas y sin rumbo. Ya sienten que la victoria electoral que los consagró hace muy pocos meses también se disuelve.

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