Internacional

El suicidio de Jeffrey Epstein fue escenificado

El abusador sexual estaba rodeado de las personas más poderosas.

Jeffrey Epstein fue sacado del reloj de suicidio a pedido de sus abogados. La autopsia descubre que Jeffrey Epstein tenía varios huesos rotos en el cuello.

Según los informes, los gritos provenían de la celda de Jeffrey Epstein la mañana que murió

Jeffrey Epstein tenía un pequeño libro negro lleno de nombres y números telefónicos personales de algunas de las personas más ricas e influyentes del mundo, desde Bill Clinton y Donald Trump hasta actores, actrices, científicos y magnates de los negocios.

Epstein, un administrador de dinero para los súper ricos, tenía dos aviones privados, la residencia individual más grande de Manhattan, una isla en el Caribe, un rancho en Nuevo México y una propiedad frente al mar en Florida.

Pero Epstein también tenía una obsesión.

Durante años, Epstein atrajo a un sinfín de adolescentes a su mansión de Palm Beach, ofreciéndoles pagarles masajes. En cambio, dice la policía, durante años obligó a las niñas de secundaria y preparatoria a participar en actos sexuales con él y con otros.

Cuando surgieron pruebas de que había víctimas y testigos fuera de Palm Beach, el FBI comenzó una investigación en 2006 sobre si Epstein y otros empleados de él estaban involucrados en el tráfico sexual de menores.

Pero en 2007, a pesar de las pruebas sustanciales que corroboraron las historias de abuso de las niñas por parte de Epstein, el fiscal estadounidense en Miami, Alexander Acosta, firmó un acuerdo secreto para el multimillonario, uno que aseguraba que nunca pasaría un día en prisión.

Acosta, ahora secretario de trabajo del presidente Donald Trump, acordó sellar el acuerdo para que nadie, ni siquiera las víctimas de Epstein, supieran el alcance total de sus crímenes o quién estuvo involucrado.

Epstein y cuatro de sus cómplices mencionados en el acuerdo recibieron inmunidad de todos los cargos penales federales. Pero aún más inusual, el acuerdo incluía una redacción que otorgaba inmunidad a “cualquier posible conspirador” que también estuviera involucrado en los crímenes de Epstein. Estos cómplices o participantes no fueron identificados en el acuerdo, lo que deja abierto a la interpretación si posiblemente se refirió a otras personas influyentes que estaban teniendo relaciones sexuales con niñas menores de edad en los diversos hogares de Epstein o en su avión.

Como parte del acuerdo, Acosta acordó, a pesar de una ley federal en contrario, que el acuerdo se mantendría alejado de las víctimas. Como resultado, el acuerdo de no enjuiciamiento se selló hasta que fue aprobado por el juez, evitando así cualquier posibilidad de que las niñas, o cualquier otra persona, pudieran presentarse en el tribunal e intentar descarrilarlo.

Esta es la historia de cómo Epstein, respaldado por fondos ilimitados y representado por un poderoso equipo legal, pudo manipular el sistema de justicia penal, y cómo sus acusadores, aún traumatizados por su pasado, creen que fueron traicionados por los mismos fiscales que se comprometieron para protegerlos.

Traducido de Maimi Herald

https://www.miamiherald.com/news/local/article221897990.html

 

 

 

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