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Opinion

MIGUEL ANDREIS | El Intendente Pedro Dellarossa fue el primero en animarse

Temen que la rebelión de Marcos Juárez se extienda a otras ciudades…

La imputación a Pedro Dellarossa, intendente de Marcos Juárez por parte del Justicia, se habría formalizado el mismo domingo en horas de la tarde. Debió presentarse a declarar este martes 4 de agosto en la Unidad Judicial de la citada ciudad. En el medio queda la expresión de un mandatario que escuchó, antes que nada y a nadie a sus propios ciudadanos que salieron a respaldarlo.

 Siempre hay un primer paso

El disparador de esta controvertida situación nace luego que Dellarossa expuso en un decreto, un duro cuestionamiento al COE, permitiendo la apertura de comercios. Desde el COE se informa que las definiciones adoptadas aún no se habían establecido.

“Hemos venido cumpliendo con todas las normativas. Marcos Juárez siempre aceptó el mandato que nos llegaba desde la Provincia. Fuimos absolutamente respetuosos de las medidas preventivas, pero también es preciso indicar que la gente llegó al hartazgo, se cansó de no saber el por qué le cerrábamos sus negocios. Se puede estar de acuerdo con las medidas preventivas, pero que después tomen determinaciones que perjudican a todos y nadie dé explicaciones, suena a provocación”. Agregaba uno de sus secretarios que, en dicha ciudad, no tuvieron test positivos. Con anterioridad se dice desde el Ministerio de Salud de la Provincia que hubo 225 casos.

El jefe comunal da cuenta que fue dándose cuenta que el clima social comenzaba a cambiar de tenor y que se podría llegar a una rebelión: “Lo palpamos la pasada semana con una manifestación con gran número de personas. Los comerciantes tienen que vivir. Necesitan vender, producir, trabajar. Más de 200 marcojuarenses se llegaron hasta el edificio municipal. Dialogué con ellos y los invité a que nos fuéramos en paz, cada uno a su casa y veríamos cómo seguimos adelante. Indicándole que si abrían lo hicieran con la mayor responsabilidad y siguiendo los protocolos” Reportó Dellarossa.

Gran parte de la ciudadanía lo acompañó hasta el lugar de la Justicia, donde el mandatario debía declarar. Y, pese a todos los llamados llegados desde el orden provincial y nacional, justificó ante el magistrado judicial actuante, el porqué había tomado dicha medida, contraponiendo las determinaciones del COE.

Lo que pretendemos del COE es que nos expliquen el porqué de las medidas

En otras afirmaciones remarcó que, no estoy en contra del COE, sino que nos den explicaciones del por qué hacen lo que hacen. No se puede permitir que se sigan fundiendo más negocios y comercios y nadie se haga cargo. Los gastos siguen corriendo, pero no ingresa ningún dinero. Nuestra obligación, no solo pasa por cuidar la salud, sino evitar también los efectos colaterales que nos va dejando esta cuarentena. Los responsables del COE, se supone, deben entender que hay miles de personas que ya no pueden abrir nuevamente sus fuentes laborales con lo que ello implica”

La incertidumbre de lo que puede venir

El Intendente duda de algunos criterios de quienes bajan la línea, “me gustaría que me explicaran el por qué a algunas localidades se les da una cantidad de días de cuarentena y a otras, un número diferente. Les pido que me lo expliquen, pero hasta el momento no he obtenido respuestas. En ocasiones a las 11 de la noche de un domingo, te llamaban para que aplicarás una determinación sin aclaración alguna”

“Lo único que he hecho y convencido de defender los intereses de mi ciudad, donde nos conocemos todos, es ayudarlos a que puedan trabajar” El intendente dijo que tomó la decisión para frenar una “rebelión” social.

No menos cierto es que dentro de las autoridades políticas comienzan a darse cuenta que la conformación de los COEs fue hecha sin un criterio uniforme y, temen haberse equivocado en la elección de algunos miembros. Daría la impresión que ya la ciudadanía no está tan segura que lo que están haciendo sea efectivo. Al menos, en un cuidado bajo todos los parámetros.

Se estaría pidiendo informes, desde los distintos servicios de inteligencia, si lo acontecido en Marcos Juárez, no podría ser una mecha, con muchas posibilidades de extenderse en todo el orden nacional. La domesticación social que se ha aplicado, en muchos casos, se parece más a los tiempos de los gobiernos de los uniformados, que a una etapa de la democracia. El hastío y la impotencia van creciendo paralelamente y en contraposición con una economía detonada que promete que para diciembre el número de pobres alcanzaría a casi el 60% de la población… No sería de extrañar, que este escenario de rebeldías se multiplique en no demasiado tiempo.

Escribe: Miguel Andreis

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