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Opinion

¿Cómo ven los argentinos la imagen de los dirigentes en tiempos de cuarentena?

Todo esfuerzo tiene un límite. Ese límite está
determinado por la capacidad de cada ser humano de
tolerar dolor o incomodidades.
La primera semana de una dieta es fácil. La segunda es
un tanto más compleja, la tercera se pone cuesta arriba,
y así sucesivamente. Aún frente a un objetivo
beneficioso registrado en términos racionales, la
capacidad emocional flaquea y sobrevienen las fugas.
En situaciones críticas como ésta, la naturalización del peligro es esencial.
Aprendemos a convivir con la idea del virus, encerrados frente a una potencial
explosión de los casos y los muertos. Pero el monstruo en Argentina no
aparece, y entonces nuestra conducta y la cuarentena comienza a distenderse,
de la misma manera que nuestras creencias y opiniones.
Este momento inicia la fase tres, que denomino “el fastidio” con la intención
de retratar que no solamente depende de los aciertos o desaciertos del
gobierno, sino también por el estado emocional de una sociedad a que empieza
a sufrir las consecuencias del esfuerzo implementado. Es decir, existe un
fastidio respecto de los errores del gobierno, pero también existe un fastidio
individual y personal con la situación de agobio social y económico.
En ésta fase, la imagen de Alberto Fernández cae 7%, registrando 60.4%. El
resto de las figuras políticas más importantes se mantiene muy estable con
variaciones mínimas. Del equipo de ministros el mayor impacto lo recibió Daniel
Arroyo, seguido de Martín Guzmán y Sabina Frederic. La aprobación de la
gestión del presidente respecto de la pandemia cae 12%

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