sábado , 18 noviembre 2017

Qué es el síndrome del nido vacío

Síndrome del nido vacío
Los hijos son una gran fuente de satisfacción y también de preocupación y, cuando se marchan de casa, los padres pueden sufrir lo que se conoce como ‘síndrome del nido vacío’. Te explicamos cómo afrontarlo.

Los padres se encuentran en un constante proceso de adaptación a cada una de las etapas evolutivas de sus hijos, y con frecuencia se cuestionan si los están cuidando y educando correctamente. Los vástagos son una gran fuente de satisfacción y también de preocupación, que algunas veces unen a la pareja, y otras la separan. Cuando deciden irse de casa e independizarse, los hijos dejan una gran ausencia en el hogar familiar y los padres pueden sufrir entonces lo que se conoce popularmente como ‘síndrome del nido vacío’.

Qué es el síndrome del nido vacío

El ‘síndrome del nido vacío’ se refiere a un conjunto de sentimientos de carácter negativo (tristeza, vacío, soledad, melancolía, ansiedad o irritabilidad) que experimentan los padres cuando sus hijos se marchan definitivamente de casa. El sentimiento de soledad es el más importante de todos, y puede aparecer ante la ausencia de uno o varios de sus hijos.

En algunos casos, las manifestaciones de este síndrome pueden ser más acusadas debido a la sensación de una mayor ruptura emocional o a la pérdida de influencia sobre los descendientes. Este es el caso en el que los hijos se marchan de casa para formar otra familia, casándose, o simplemente yéndose a vivir junto a su pareja.

Si bien el ‘síndrome del nido vacío’ es bien conocido de manera popular por la población general, lo cierto es que carece de entidad diagnóstica. Es decir, sus características y síntomas no se incluyen en los principales manuales diagnósticos. Este hecho hace que los datos epidemiológicos no sean fiables, puesto que no existen criterios determinantes para establecer o no el síndrome. No obstante, los estudios apuntan a que el ‘síndrome del nido vacío’ es más frecuente por lo general entre las mujeres, aunque puede afectar a ambos sexos. Este hecho se debe a que a la mujer se le ha venido asignando tradicionalmente el rol de cuidadora de la familia, por lo que cuando su prole se marcha, uno de sus roles personales queda sin cubrir. No obstante, las funciones que desempeñan actualmente hombres y mujeres con respecto al cuidado de los hijos tienden a igualarse, por lo que la incidencia de este síndrome es cada vez más similar en hombres y en mujeres.

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