Opinion

MIGUEL ANDREIS | Ley de aborto: ¿¡Pulseada entre Macri y el Papa Francisco!?

ESCRIBE: MIGUEL ANDREIS    – ¿Convicción o necesidades políticas? ¿Qué lo llevó al Presidente Mauricio Macri a arrojar sobre el congreso un debate sobre el aborto? Un tema que desde 1985 viene siendo puesto en escena. No era prioritario aunque sí importante. Están quienes sostienen que el operar sobre la no penalización del legrado puede tapar los clamores sociales sobre una economía que no arranca. En cambio no faltan los que consideran que esto responde a un elíptico mensaje al Papa Francisco. Muchos no olvidan que precisamente el arzobispo Jorge Bergoglio encabezaba las marchas en contra  del “matrimonio igualitario”. Por lo que fuere, esto que suena a desafío  empeoró el clima entre el Vaticano y el Gobierno argentino.

Si bien es cierto que el primer mandatario ha bajado notoriamente –más de 15 puntos- su perspectiva positiva en la mirada social aún mantiene una aceptación de imagen  solo superada –en 10 puntos- por la gobernadora María Eugenia Vidal. Macri está por los 42 puntos. No es poco.  Lo que no muestran las consultoras es que también el Papa tuvo una caída estrepitosa en adhesiones  desde su asunción hasta la fecha. Su involucramiento político no pasa desapercibido en las esferas políticas ni en el hombre común que no bucea demasiado en las informaciones. A eso es preciso agregarle las versiones circulantes en Argentina, con publicaciones incluidas,  sobre un posible lavado de cientos de millones de dólares salidos de nuestro país de la mano de la ex presidenta y que dichos fondos serían operados desde el mismo Banco del Vaticano. Si esto responde a los hechos reales por el momento no se lo sabe. Pero sí es una versión que se expande. El aborto si bien tiene esquelas de tintes ideológicos, atrae o rechaza a todas las vertientes políticas. Algunos con más fundamentalismo que otros. A quien toma de pleno por parte de los que abogan para la implementación del mismo, con sus variantes dialécticas, es a la propia Iglesia.  La decisión de Macri, en primer lugar manoteándole el 8 de marzo a los sectores más duros del “Feminismo” en conjunto con la izquierda, indica que el más golpeado –de votarse favorablemente la  despenalización del mismo,  será el mismísimo Papa frente a la feligresía mundial. Cómo puede explicar el sumo pontífice la carencia de influencia de la Iglesia  que en su propio país  careció del peso político paradójicamente,  para “abortar” dicha ley.

Entre Grabois y Durán Barba

A sus íntimos Francisco meses atrás les habría asegurado que mientras esté el actual Presidente él no visitaría Argentina. Por lo menos en el primer mandato. Los más moderados dejan implícito que ningún pontífice viaja a su país si se está en un estado pre electoral.

Del lado de Macri salió Durán Barba a establecer un pensamiento que lo único que hace es agudizar el distanciamiento y pegarles unas paladas  a la “grieta”,  como siempre, y claro que del otro bando emergió el líder piquetero, Juan Grabois, cuyo padre fue militante de “Guardia de Hierro”, entre otros juntos con  Jorge Bergoglio y el mismísimo Juez Bonadío, quien se ha tornado casi en vocero oficial de la Santa Sede. Este referente que dice y así parece, de interpretar la voz papal,  casi desconocido hasta hace un año, cobró notoriedad con las violentas  movilizaciones a la Plaza de los dos Congresos, además, dijo  públicamente que el actual gobierno se tiene que ir lo más rápido posible. Tanto tacto en las declaraciones como el ecuatoriano Durán Barbas.

Moderación solo en algunos

La Iglesia mantiene un tono moderado en sus exposiciones públicas, el rector de la UCA, arzobispo Víctor Fernández intenta comandar la estrategia a seguir. Lo que no pudo evitar es que se le escapara del continente oratorio el Arzobispo de La Plata Héctor Aguer, de dudoso perfil democrático. Quien sostuvo “que Macri no sabe hacerse la señal de la cruz”, pero además avanzó más pidiendo pena de muerte para el violador, cuya víctima tenga que pasar por un legrado.

Los presidentes de una y otra bancada, al menos en Diputados, saben que no podrán influenciar sobre “sus” legisladores donde cada uno votará lo que le dicte sus convicciones. El tema atraviesa el sentido intelectual del estado. Creen que en el Senado la votación respondería a otro matiz,  podría inclinarse por la NO aprobación. Nada económico para las provincias está en juego. Se supone que las presiones serán mínimas.  Mientras tanto Macri habrá visto por dos o tres meses  llenar páginas con esta temática, dejando de lado  una inflación que no cede; una pobreza que no se achica; desocupación que hace muecas y ministros con cuentas en todos los bancos del mundo.

Abajo, en el mundo cotidiano se continuará hablando del dólar; de las elecciones que se vienen; de la corrupción y la impunidad. El aborto, oficiará de un paragolpes comunicacional.

Macri, Michetti, Vidal; Peña, Carrió son antiabortistas, también Cristina Kirchner… No obstante el Presidente, aún a riesgo de perder en sus creencias, prefirió elegir  la distracción con una polémica ley. El 2019 está muy cerca y no quiere rasguños de ningún tipo. En política, tal la concepción del poder, todo se vuelve válido. Aún cuando se juega con la vida y la muerte…

 

 

 

 

 

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