La familia Increíble vuelve al cine tras una larga ausencia

Los personajes de Pixar que fueron un éxito de taquilla en 2004 están de regreso. Su nueva película llega el jueves a los cines del país

Catorce años después del éxito de “Los increíbles”, la insólita familia de superhéroes que trata de mantener oculta su identidad vuelve al cine como más aventuras (y problemas domésticos). Este jueves llega a los cines del país y de todo el mundo “Los increíbles 2”, otra apuesta fuerte de Pixar, los estudios de animación que produjeron joyas como “Toy Story”, “Cars”, “Buscando a Nemo” y la reciente y taquillera “Coco”. El sello de calidad no sólo está dado por Pixar. Esta segunda parte también está escrita y dirigida por Brad Bird, que ganó un Oscar por “Los increíbles” (2004) y por “Ratatouille” (2007). Es más, la razón por la cual esta secuela se demoró tanto es el mismo Bird, que no quería hacer una continuación sólo por el éxito en la taquilla sino que esperó a tener una buena historia.

Esa historia, justamente, empieza donde terminó la primera película: con el enfrentamiento contra el villano llamado El Socavador. Sin embargo, a partir de ahí, todo será nuevo. La madre, Helen (Elastigirl), será la superheroína estrella, mientras el padre, Bob (Mr. Increíble), se hará cargo del hogar y de sus tres hijos —Violet, Dash y el pequeño Jack-Jack—, obligado a convertirse en un héroe de la vida “normal”. Elastigirl sale a combatir a los nuevos villanos con la ayuda de dos flamantes protagonistas (el empresario Winston Deavor y su hermana, Evelyn Deavor, profesional de las telecomunicaciones), mientras Bob tendrá que ayudar a los chicos con las tareas de matemática, los conflictos de la pubertad y los insospechados superpoderes del bebé de la familia. Esta transición va ser difícil para todos, pero la repentina aparición de un villano conocido como “el rapta-pantallas” hará que la familia vuelva a unir fuerzas para salvar al mundo.

Esta vez Elastigirl asume un rol central y muy activo como heroína, pero el director Brad Bird aclaró que este protagonista no está relacionado con la actual atmósfera de reivindicación del empoderamiento femenino. “Algunas personas han comentado que hemos orientado esto hacia el movimiento feminista, pero la verdad es que tuve esa idea justo después de terminar la primera película”, explicó el realizador en una conferencia de prensa en los estudios Pixar, en Emeryville, California. El cambio de roles entre Bob y Helen y la exploración de los poderes de Jack-Jack, el bebé, estaban en el germen de esta secuela hace ya más de una década. Otro de los primeros impulsos de Bird fue envejecer a los personajes, pero en seguida se dio cuenta de que “esa idea apestaba”.

Para explicarlo mejor, el cineasta recordó los orígenes de los personajes. “Cuando comencé a trabajar en la primera película, fui a un negocio de cómics y pensé: «Tengo que imaginar nuevos poderes». En media hora me di cuenta de que todo se había hecho ya, pero tuve una epifanía. Me di cuenta de que no me interesaban los poderes, lo que me gustaba era la idea de una familia con una razón para ocultar sus poderes”, relató. Lo siguiente fue elegir los poderes para cada uno según quiénes eran en la familia. “Siempre se espera que los hombres sean fuertes, entonces a Bob le di una gran fortaleza. Las madres son capaces de estirarse y hacer un millón de cosas a la vez, así que hice a Helen elástica. Los adolescentes son inseguros y están a la defensiva, así que a Violet le di campos de fuerza e invisibilidad. Los niños de diez años son una bola de energía que no se pueden detener, y los bebés son un misterio, tal vez no tengan poderes, tal vez los tengan todos, no lo sabemos”, contó.

A Bird le fascina la idea de que el pequeño Jack-Jack sea como “una especie de navaja suiza de poderes”. También le gusta que el público conozca ese secreto pero no su familia. Y envejecer a los personajes habría arruinado todos estos significados. “La percepción de esos períodos de tu vida desaparece una vez que los superás. No estoy interesado en Jack-Jack en edad universitaria. En términos de interés, sigue siendo más icónico si todos mantienen la misma edad. También fui consultor creativo en las primeras ocho temporadas de «Los Simpson», y no crecer funcionó bastante bien para ellos”, bromeó.

El arte de entretener. En la primera película se tocaban asuntos como la crisis de la mediana edad o cómo los adolescentes ven el mundo. En la secuela, en cambio, se exploran temas como los roles de hombres y mujeres: la importancia de que los padres colaboren en la casa, conseguir que las mujeres se expresen a través del trabajo y se sientan autorrealizadas, y la crianza de los hijos como un acto heroico.

También se tocan otros temas como los peligros de estar controlados por las pantallas. Pero todo esto es secundario para Brad Bird. “Todas estas cosas están en esta película pero, si me pongo a seleccionar una de ellas y digo «esta película trata sobre esto», no te estoy dando una imagen precisa de la película. Hace que parezca que estamos comiendo brócoli y no el postre. Y no me importa la nutrición, pero me gustaría tenerla en el postre, si es posible”, explicó con ironía el realizador, dando a entender que para él no hay una prioridad mayor que entretener y que todo lo demás, aunque suene interesante y enriquecedor, es secundario.

La primera parte de “Los increíbles” se estrenó antes de la invasión de los superhéroes en la pantalla grande. Sin embargo, Bird asegura que no le tiene miedo a la competencia actual. “Me recuerda un poco a lo que pasó con los westerns a finales de los años 50. Si tenías televisión, el 95 por ciento de lo que podías ver era un western. Estamos un poco en esa fase con las películas de superhéroes y nos pone las cosas muy complicadas a nivel narrativo. Es fácil volverse loco y pensar: «¿Para qué intentarlo siquiera? Todo se ha hecho hasta el hartazgo». Pero traté de volver a aquello que nos hace únicos. Aquí lo que importa, por encima de los superpoderes, es la familia”, afirmó.

El director dijo que tampoco siente la presión del prestigio y el éxito de la primera película. “Es una distracción pensar en eso, complacer a una audiencia que no está definida”, comentó. “Puede ser vieja, joven, del este, oeste, conservadora, liberal y todo el mundo que hay en medio. Lo mejor es pensar en lo que me gustaría ver cuando voy al cine. De esa forma podés conectar con la persona que quiere que le cuenten una buena historia”, concluyó.

Fuente: Diairo La Capital

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