Opinion

JOSÉ NASELLI | Las desventuras de una causa judicial: El gallito ciego

EL GALLITO CIEGO

1. ¿TE ACORDÁS HERMANO? La “gallina ciega” (en Argentina, “gallito ciego”), es un juego infantil en el que un jugador, con los ojos vendados, debe atrapar a uno de los participantes, y en ciertas variantes, adivinar quién es. El resto de los jugadores tratan de que el “gallito” pierda todo sentido de la orientación, gritando pistas falsas (a la izquierda, a la derecha, adelante o atrás). En algunas variantes del juego, el gallito porta una pequeña vara y trata de asestar un “varillazo” a alguno de sus compañeros. De allí la expresión lunfarda “dar palos de ciego”, que se usa, principalmente, cuando queremos referirnos a que se está realizando o llevando a cabo algo sin saber muy bien cómo hacerlo; titubeando, dudando, y sin un rumbo fijo… con pocas probabilidades de éxito final.

2. ¿A QUÉ MONTE FUI POR LEÑA? Hace ya dos años que presenté ante el Fiscal Federal de Córdoba Enrique Senestrari, un pedido de investigación sobre la presunta desaparición 12 ó 15 Declaraciones Juradas Patrimoniales, presentadas por Eduardo Accastello, en sus mandatos como Intendente de Villa María. En ese entonces había trascendido el hallazgo, en la Financiera CBI, de una caja de seguridad que contenía 290.000 dólares, y si bien la titularidad de esa caja estaba registrada a nombre de un ex intendente de Laguna Larga, Accastello estaba legalmente autorizado a acceder a su contenido. Y Senestrari (Fiscal de Justicia Legítima). estaba a cargo de la investigación, que según parece, quedó en uno de los tantos “puntos muertos” de la justicia argentina. El hallazgo de la “cajita feliz” podía significar entonces la necesidad de “poner en línea” el incremento patrimonial, con las declaraciones juradas. Y en tal caso ello era de competencia federal. Pero Senestrari optó por desligarse del asunto, y remitir la denuncia a Villa María para que se investigara a través de la magistratura local.

3. LOBO ¿ESTÁS? Sabemos, por los trascendidos en varias notas de prensa (jamás desmentidas), que cuando lo que se imponía era un inmediato y sorpresivo allanamiento a las oficinas del Concejo Deliberante y la Auditoría General (lugares de custodia de las DDJJ) la Fiscal Villamariense optó por remitir

solicitudes por escrito para que las mencionadas oficinas in formaran si todo estaba bien, si no faltaba nada. Por supuesto que la respuesta fue la obvia. Todo normal. Acá no pasa nada. Al margen de las mejores intenciones de la Magistrada, esto operó como aviso al lobo que lo están buscando. El optar por una simple “informativa” en lugar de tomar conocimiento real de los hechos “in situ” puede ser la causa de que, a dos años de la denuncia, NUNCA MAS SE PODRÁ TENER CERTEZA DE NADA. ABSOLUTAMENTE DE NADA.

4. PALOS DE CIEGO. Pareciera que la “necesidad” de desvincular de la causa, a la actual Auditora General Sra. Peressutti (introductora de Accastello en las cortes vaticanas), ha motivado una verdadera “caza de brujas”. Según noticias periodísticas. existiría una “SOSPECHA LEVE”, sobre un ex empleado de la auditoría, ya que fulano le contó a mengano, que zutano le había dicho a perengano de que tal empleado podría haber sustraído las declaraciones. Me pregunto: ¿Las “¿SOSPECHAS GRAVES”, no cuentan para nada? Perseguir penalmente a un ciudadano es algo tremendamente delicado para que se proceda con ligereza. No podemos pasar directamente de la ingenuidad a la liviandad. Sabemos que los jueces no son perfectos. Pero cuidado. Hoy todas las encuestas de opinión demuestran que la ciudadanía tiene una IMAGEN DEPLORABLE DE LA JUSTICIA. Sólo le aventajan en ese vergonzoso ranking las imágenes de los líderes sindicales devenidos en prósperos hombres de negocios. Y mientras la justicia SIGUE DANDO PALOS DE CIEGO, me parece escuchar una fantasmagórica, ensordecedora y burlona carcajada, que reverbera hasta el infinito, rebotando una y otra vez en las paredes del PALACIO DE TRIBUNALES DE VILLA MARÍA.

JOSE NASELLI – EX TRIBUNO – VECINO

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