Opinion

JOSÉ NASELLI| La Métafora del “MEGA CANJE”

LA TENTACIÓN DEL MEGA CANJE. Volviendo a nuestras crónicas, Jonás me contaba de su desazón cuando, hace unos días, se enteró que la actual administración municipal villamariense, a cargo de un terrícola que, por casualidad, también se llama MARTÍN, desenterró un antiguo proyecto de su antecesor en el cargo, (un tal EDUARDO), dirigido a entregar el más valioso de los terrenos del dominio público, a cambio de una indefinida construcción denominada “Ciudad Deportiva”. A este marciano fisgón, no le tomó de sorpresa la actitud de mi tocayo. Como puedo penetrar en la mente de cualquier terráqueo, supe que Martín, desde el mismo momento en que se apoltronó en el más alto sitial del poder municipal, acariciaba la idea de replicar el intento de su antecesor Eduardo, de aureolarse como el promotor y ejecutor de lo que ha dado en llamarse el MEGA CANJE. La existencia de casi una hectárea y media cuasi baldía, en el corazón de la ciudad, resultó siempre motivo de TENTACIÓN para los dueños políticos de la Villa en las últimas dos décadas terrestres. Ya lo decía Oscar Wilde: “Puedo resistir cualquier cosa, menos la tentación”. La fascinación del mal, deviene de una actitud previa: Ignorarlo, negarlo Y JUSTIFICARLO. Como lo expresaba Pablo VI, La tentación es el encuentro entre la buena conciencia y el atractivo del mal; y en la forma más insidiosa…es el engaño por el cual el mal ASUME LA MÁSCARA DEL BIEN; es la confusión entre el bien y el mal”.  En el caso de los terrenos de la llamada “Plaza Ocampo”, se presenta todo bajo la máscara de evidentes beneficios populares. aparentemente compensatorios. Pero jamás se exhibió un trabajo técnico que dejara en claro EL VALOR ECONÓMICO DE LA PROPIEDAD PÚBLICA que se pretende entregar. En el caso del frustrado canje anterior, la cesionaria de los terrenos, resultó ser una constructora llamada TEXIMCO SA. Esta misma empresa había intervenido también en una de las etapas de la construcción del complejo denominado “250 viviendas”, y su representación estuvo a cargo de un empresario llamado WALTER RUBINO. Nunca se explicitaron las razones por las cuales Teximco, luego de resultar adjudicataria de uno de los tramos de obra, procedió a subcontratar en otras empresas, nada menos que grupos completos de las casas que ella se había comprometido a construir, lo que podría significar UNA INTERMEDIACIÓN PARASITARIA INCOMPATIBLE CON EL ESPÍRITU DE UN CONTRATO DE OBRA PÚBLICA COMO EL ASUMIDO POR TEXIMCO. Todo eso y mucho más, obra en una SOLICITUD DE INVESTIGACIÓN JUDICIAL. promovida por mi iluso e ingenuo amigo JONÁS, y que ameritara, por parte de un Fiscal, la inmediata búsqueda de antecedentes documentales, luego de lo cual, curiosamente, (para los humanos, por supuesto), el mismo Fiscal se inhibe (renuncia a entender en esa y otras causas) las que pasan masivamente al conocimiento de otra funcionaria de la misma jerarquía, bisoña en sus nuevas responsabilidades.

UNA “METÁFORA” DEL PODER. Aunque lo nieguen, tanto “EDUARDO” como “MARTÍN”, además de su hasta no hace mucho incondicional adhesión a la confesión política denominada “CRISTINISMO”, tienen algo más en común. Mientras predicaban la “transparencia” de sus acciones públicas, se refugiaron en el más cerrado hermetismo cuando se les pedían “trasparentaran” ciertas decisiones, especialmente conocer cómo se manejaron los dineros públicos en determinadas circunstancias. Mi amigo Jonás tiene una larga lista de estas maniobras tenebrosas, nocturnas, escondidas, sobre las que sólo reina el silencio. En mis largas charlas con Jonasito, un día le escuché una expresión que debo confesar, a pesar de mi potentísimo intelecto cibernético, no me resultó comprensible. Se trataba de lo que en el lenguaje terráqueo llaman “METÁFORA”. Esto es, una figura discursiva del pensamiento, por la cual una realidad o concepto se expresa de manera DIFERENTE, aunque el concepto original, guarda una RELACIÓN DE SEMEJANZA con aquel que se expresa. Estábamos hablando precisamente de este asunto del MEGA CANJE, ahora resucitado por mi tocayo Martín, que se afana en explicar que el nuevo proceso será a todas luces, de una transparencia y diafanidad absoluta. Debo admitir que Jonasito me descolocó, me dejó en “orsay”, cuando me advirtió que no había diferencias entre ambas gestiones. Me dijo que para él, se trataba de “EL MISMO PERRO, PERO CON DISTINTO COLLAR”.

                    JOSE NASELLI – EX TRIBUNO – VECINO

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