Opinion

JOSÉ NASELLI | Crónicas secretas II: “La Soberbia del Poder”

Escribe José Naselli   –     70 AÑOS NO ES NADA. Mi infancia transcurrió en el corazón del barrio Alberdi de la Ciudad de Córdoba. Vivía en la esquina de calles Igualdad e Ingeniero López (Norte), hoy Arturo Orgaz, ésta conocida en el vecindario como “LA CALLE LARGA”. Desde la esquina de mi casa hacia el sur, la “calle larga” lucía, luego de ponerse el sol, medianamente iluminada. Pero hacia el norte, sólo existía un inmenso manchón negro. En realidad, se trataba de una auténtica “boca de lobo” que transcurría por unos 500 metros o algo más hasta el cauce del entonces “Río Primero”. Así la “calle larga” cruzaba el corazón de la VILLA PÁEZ, barrio de gente humilde pero honrada y trabajadora. Entonces no se conocía la palabra” droga” y el barrio no arrastraba la pesada y siniestra fama que hoy debe sobrellevar.

UN GOBERNADOR BIEN PERONISTA. El 12 de marzo de 1949, asumía como Gobernador de la Provincia el Brigadier JUAN IGNACIO SAN MARTÍN. Ungido en la lista del entonces “Partido Peronista”, su historial venía precedido por una prestigiosa labor al frente del INSTITUTO AEROTÉCNICO DE CÓRDOBA. Su mandato no fue muy extenso, ya que el 3 de octubre de 1951 renunciaba para asumir como Ministro de Aeronáutica, cargo en el que se destacó por su creatividad en el desarrollo de actividades industriales y mecánicas, como el tractor Pampa, la moto Puma, el sedán Graciela, la camioneta Rastrojero, y los jets experimentales Pulqui I y II.

EL VIRREY DE LAS LUMINARIAS. Un día común y corriente, (tenía entonces 12 años) volvía de la escuela transitando la “calle larga” desde la hoy avenida Colón hasta mi casa, cuando advierto a dos o tres camiones, y un buen número de operarios, que afanosamente trabajaban sobre las fachadas de los edificios que apuntaban hacia el oeste. ¿Cuál era el motivo de tanta actividad? Estaban colocando, precipitadamente, faroles de alumbrado espaciados más o menos 50 metros entre sí. Ya los paredones de la “cancha de Belgrano” como los de la Cervecería Córdoba y casas linderas mostraban las flamantes luminarias. Al mismo tiempo se advertían metros de cables conectados a cada farol.  Para entonces, vecinos de las calles adyacentes se congregaban en las esquinas y observaban, comentando extrañados, lo que estaba sucediendo. ¡LA LUZ LLEGABA AL BARRIO! Efectivamente, más allá de la Cervecería, en las cuadras que faltaban para que la Orgaz alcanzara al río (hoy, Costanera Ramón Mestre) también se estaban colocando luminarias. Todo se fue develando cuando llegó el vespertino Diario Córdoba. Esa noche, el Gobernador (mas conocído como “El Briga”) inauguraría la hoy USINA DEAN FUNES, construida en Orgaz y hoy Costanera. Y a la noche se operó el milagro. Decenas de luminarias se encendieron, y un río de luz bañó la “calle larga” desde su ángulo con el Río al sur, hasta calle Colón al Norte. Mientras, las radios en “cadena”, anunciaban la inminente llegada del mandatario.

SORDOS RUIDOS, OIR SE SIENTEN. Ya eran cientos los apostados en las veredas de la “calle larga”, cuando, desde Colón, apareció una comitiva de autos rodeados por un enjambre de motos policiales, que a toda sirena transcurrió velozmente frente a los vecinos. Absolutamente nadie pudo distinguir al “Briga”. El cortejo se detuvo frente a la usina. Por radios a todo volumen se escuchaba a un locutor desorbitado aludiendo al inminente acto de puesta en marcha. Y las emociones seguían. Porque las luces se apagaron, y al rato se encendieron nuevamente. El “Briga” había apretado algún botón o movido alguna palanca, y el “FIAT LUX” se había consumado milagrosamente. Pero lo mejor estaba por venir.

RECOGIENDO LA ALFOMBRA. Minutos después el cortejo motorizado pegó la vuelta. Y al igual que el sacristán va recogiendo la alfombra mientras los recién casados enfilan hacia la salida del templo, LAS LUCES ESA TARDE INSTALADAS, SE FUERON APAGANDO MIENTRAS LAS MISMAS CUADRILLAS, ARMADAS CON LINTERNAS, IBAN DESCOLGANDO, UNO A UNO, LOS ARTEFACTOS Y CABLES YA INERTES. Retornamos a nuestras casas. Las cenas se habían retrasado. La hora del descanso también. La “calle larga” siguió siendo una boca de lobo por mucho tiempo más. Ni un solo medio de prensa se animó a publicar una línea sobre este episodio. Han pasado casi 70 años. Y muchas veces me he preguntado, sin obtener respuesta. ¿Cuál es el mecanismo perverso que lleva a muchos gobernantes a mofarse de la gente, y aun así, los mismos ofendidos continúan confiando en ellos?  PORQUE EN VILLA MARÍA, HOY, SIGUEN PASANDO ESTE TIPO DE COSAS… o… ¿Quiere que le cuente?

JOSÉ NASELLI     EX TRIBUNO – VECINO

Mostrar más

Ver también

Cerrar
Cerrar