miércoles , 13 diciembre 2017
Foto: Gira Buenos Aires

Cómo es la estancia que fue de Lisandro de la Torre y ahora será Parque Nacional

Se encuentra en el Noroeste de Córdoba y es considerada la ecorregión boscosa más grande del continente luego del Amazonas; a mediadios del siglo pasado era el latifundio más grande de América latina.

La estancia Pinas, un enorme terreno de 105.000 hectáreas que se encuentra en el Noroeste de Córdoba, se convertirá en el parque nacional Traslasierra.

El lugar cuenta con unas 7000 cabezas de ganado, el casco de la estancia, las ruinas de un oratorio jesuítico y una escuela. Desde hace 37 años la estancia parte de la discusión de la herencia del político y empresario cordobés Feliciano Manubens Calvet, intendente en dos oportunidades de Villa Dolores y terrateniente, que la compró en un remate del Banco Español en 1941.

Cuando Manubens Calvet la explotaba, Pinas contaba con 23.000 animales y 50 kilómetros de vías de ferrocarril propias: era el latifundio más grande de América latina.

Lo curioso es que el predio perteneció antes a Lisandro de la Torre, que vivió allí entre 1926 y 1930.

Este año la Legislatura cordobesa aprobó la expropiación de las tierras y la cesión de los terrenos al Estado. Tal como detalló La Nación, el proyecto de creación del parque nacional ya está en el Congreso y lo analizan distintas comisiones.

Los herederos, por su parte, no consensuaron la venta con el Estado, pero tienen voluntad de terminar la sucesión, por lo que buscarán acordar.

¿Cuál es el valor de la estancia en términos naturales? Pinas integra las áreas consideradas de “conservación prioritaria” por el Proyecto de Evaluación Ecorregional del Gran Chaco Americano, que llevan adelante las fundaciones The Nature Conservancy (Estados Unidos), Vida Silvestre (Argentina) y Wildlife Conservation Society (Bolivia).

Se trata de la zona considerada la ecorregión boscosa más grande del continente luego del Amazonas y la más grande de América del Sur en lo referido a bosques secos.

Pumas, corzuelas, hurones, maras, gatos monteses y de los pajonales se mueves entre los quebrachos, los molles y los algarrobos.

Además, decenas de aves surcan el aire (en dos días Aves Argentinas identificó 100) y en las caminatas los paseantes se tropiezan con máquinas y durmientes de la época en que De la Torre y Manubens Calvet explotaban el lugar.

Fuente: Gira Buenos Aires

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