sábado , 18 noviembre 2017
Foto: Clarín

“Boludo” desplazó a “che” y es la palabra más usada

Tanto ‘boludo’ como ‘pelotudo’ para la RAE definen a la “persona de pocas luces”, aunque su origen pudo haber sido otro.

El Diario Clarín entrevistó al Profesor Esteban Giménez. Docente, lingüista, lexicólogo sobre este dato tan particular.

¿Sirve la ortografía con tantos emojis…?

Bué, no creo que haya casi 90.000 emojis para desplazar a las palabras. Hay muchos y se usan en determinados ámbitos, pero no son signos lingüísticos, lo mismo que el signo @. Yo me considero acérrimo enemigo del uso de engendros como amig@s, censurado por la RAE.

Pero el diccionario es una pieza de museo, profe: cuando no atrasa, llega tarde.

La función de la Real Academia Española es como las de los semáforos: nos incomoda, nos condiciona y nos obliga a respetar.

Sí, pero nunca está en su tiempo…

Sin el diccionario, el idioma sería un caos, igual que el tránsito sin semáforos. Y bastante complicado está el idioma, casi tanto como el tránsito. Por suerte, la RAE ha evolucionado y ya no hay que esperar años para recibir la versión actualizada del Diccionario, aunque hay gente que le critica la permisividad en incorporar términos que impone el uso popular.

¿Cómo te presentamos?

Como docente y especialista en el uso del español en los medios de comunicación.

O sea que sos una especie de maestro de protocolo. Una Eugenia de Chikoff de la lengua.

Eugenia era una excelente profesional. A ella le gustaba lo que yo hacía y a mí me deslumbraba lo que ella sabía de ceremonial y protocolo. Pero lo mío es más normativo que protocolar.

¿Cuán muerto se supone que está el idioma si sólo aparecen neologismos?

Los neologismos y los extranjerismos han contribuido al crecimiento del español. De no existir, seguiríamos hablando como en la época del Cid Campeador…

El neologismo se celebra, ¿lo notaste?

Pero te decía: por supuesto no se trata de avasallar nuestro léxico incorporando voces a granel, sobre todo, si esas palabras usurpan el lugar de términos castizos. Pero nada hay de malo en admitir las que se pueden amoldar a nuestras reglas, especialmente si ya han sido aceptadas por la gente.

¿No podés hacer algo para que la palabra “millennial” pierda todas esas “eles” y “enes”?

Millennial es un término muy nuevo y sí, hay una propuesta de castellanizarlo. La idea es que se escriba ‘milenial’ o ‘milénico’. La decisión final será de la gente con el uso y costumbre. Y se lo incorporará sin duplicar las letras.

¿Suele decirse que Roberto Arlt tenía faltas de ortografía? ¿Qué sabés del tema?

¡¡Uf!! No tenés idea de la cantidad de escritores, algunos consagrados, que cometen errores de ortografía.

¿Es verdad que escribía “todabía”?

García Márquez una vez propuso reformas en la ortografía que incluían, entre otras normas, que se escribieran con “j” las palabras con sonido fuerte como jente, y con “g”, cuando el sonido fuera suave: gato. Pero cuando él obtuvo el premio Nobel de Literatura lo hizo respetando las normas comunes.

¿Cuál es la palabra más difícil de escribir?

Yo te podría dictar una decena de palabras de uso cotidiano y te haría pasar un papelón con tus jefes y compañeros, pero no lo haré, jejejé… Además, no se trata de citar vocablos complicados como otorrinolaringólogo, sino de términos que cotidianamente forman parte de nuestra conversación…

¿Es necesario “Isósceles”?

Tan necesario como ‘equilátero’ y ‘escaleno’.

¿En qué porcentaje conocemos el idioma?

En el diccionario oficial, se incluyen 88.000 términos, pero a esos hay que sumarles muchos vocablos que no aparecen en él: aumentativos, diminutivos, inflexiones verbales…

Pero daría la sensación de que siempre hablamos con las mismas 35 palabras…

Las palabras que forman el español superan las 200. 000.

¡200.000!

Sí, y una persona de cultura media se maneja con alrededor de mil.

¡Mil!

Sí, pero en el uso cotidiano no superamos las 300.

¡300!

Y ni hablar de los adolescentes…

Nadie dice tantas veces la palabra “boludo”…

Eso es un típico ejemplo de término que nació como insulto y se convirtió en muletilla.

Decimos “boludo”. ¿Pero “boló” también está aceptada?

Boludo figura en el diccionario, con el valor que le reconocemos, mientras que ‘bolú’ y su variante ‘boló’ son apócopes. Tienen el mismo valor. Ya casi nadie las considera insultos, incluso te diría que en ciertas situaciones encierran afecto. Boludo pasó de término-insulto a vocativo a fines de los ‘80.

¿Quién fue?

No sabría decirte. Se trató de un proceso similar al que vivimos cuando Gasalla empezó a decir teta, culo, joder, términos que entonces considerábamos ‘malas palabras’ y por eso nos causaban gracia escucharlas en televisión.

¿”Boludo” ya es la palabra más usada?

Sí, por eso derivó en formas como ‘bolú, boló’. Es muy propia de nuestro léxico y destaca la idiosincrasia del porteño. Antes era el ‘Che’, incluso nos llamaban así ¿te acordás?

¿Y “pelotudo” cómo viene?

Tanto ‘boludo’ como ‘pelotudo’ para la RAE definen a la “persona de pocas luces”, aunque su origen pudo haber sido otro. Cuentan que, durante la guerra de la Independencia, nuestros gauchos formaban parte de ejércitos informales que contaban con hombres diestros en el uso de elementos no convencionales, entre ellos, las pelotas, piedras, que eran arrojadas a los soldados enemigos con la abierta intención de desmontarlos de sus cabalgaduras…

¿Ellos eran los verdaderos boludos…?

Ese era el momento en el cual los ‘boludos’ (por sus boleadoras), terminaban la faena. Con el tiempo, a principios del siglo XX, esos términos comenzaron a ser usados como insulto de cierta gravedad, pero ahora están muy lejos del valor que le daban aquellas bolas implacables.

¿La relación con el WhatsApp es considerada una relación con la lectura?

Al wassap, lo mismo que al mensaje de texto, hay que reconocerle algo: han logrado que la gente, los adolescentes sobre todo, escriban más. Claro está que el nivel de esa escritura deja mucho que desear.

¿Te sentís un poco solo en todo esto?

Tengo 5.000 seguidores en Facebook que me recuerdan día a día que no estoy solo.

Fuente: Clarín

Lea también

Probaron con éxito en la Argentina el primer páncreas artificial de América Latina

Del estudio participaron investigadores del Conicet, de las universidades de La Plata y Quilmes y …

Deja un comentario